El Museo Picasso Málaga se refuerza con otras 78 obras

Bernard, uno de los nietos del pintor, dona seis grabados

El Museo Picasso Málaga vivió ayer uno de sus días más trascendentales desde su inauguración en octubre de 2003. Y lo hizo gracias a un acto en apariencia tan alejado de lo artístico como el otorgamiento de una escritura notarial. A las 13.30, las dos fundaciones que hicieron posible la puesta en marcha de la pinacoteca -una, la de la familia Picasso, propietaria de los fondos, y la otra, liderada por la Junta de Andalucía, dueña del edificio que los alberga- se fusionaron ante la fedataria malagueña Silvia Tejuca. Con esta unión, la obra artística queda vinculada definitivamente al museo del Palacio de los Condes de Buenavista y se culmina un proceso iniciado en 1953 por el propio pintor.

El centro no ha revelado el coste de la adquisición de 72 nuevas piezas
Una nueva fundación será dueña de los fondos y del edificio de la pinacoteca

El nacimiento de la Fundación Museo Picasso Málaga-Legado Paul, Christine y Bernard Ruiz-Picasso lleva aparejado un notable aumento de los fondos propios de la pinacoteca. Un total de 78 obras del pintor malagueño se unirán a partir de 2010 a las 155 que hasta ahora componían el patrimonio del museo, anunció Bernard Ruiz-Picasso, nieto del artista y patrono vitalicio de la nueva fundación. Además, bajo la fórmula de comodato -contrato de préstamo con obligación de restitución-, la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte (FABA) pondrá a disposición del centro durante 15 años 43 "relevantísimas obras de imposible adquisición en condiciones de mercado".

De las 78 nuevas piezas, 72 serán adquiridas por la fundación y seis son una donación del nieto del pintor. Estas seis obras son las únicas que se dieron a conocer ayer: se trata de los grabados Mujer llorando delante de una pared (1937), Dos hombres avivando un brasero (1902), Cabeza (1933), Saltimbanquis (1905), En el cabaré (1934) y Dos mujeres y un mirón (1968). El resto de los fondos de la "ampliación y consolidación del Museo Picasso Málaga" no se conocerá hasta el próximo 10 de enero. El museo tampoco ha informado del coste de la adquisición de las nuevas obras.

La nuera de Picasso, Christine, afirmó que la fusión de ambas fundaciones, un paso largamente buscado por la Junta de Andalucía, supone convertir al museo en una "pequeña ciudad del arte" y "una forma de amor a Picasso, que quería mucho a Málaga", y rindió homenaje a su hijo Bernard, "digno heredero de su genial abuelo". Por su parte, el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, aseguró que la nueva fundación "permitirá avanzar en la profesionalización de los recursos humanos del museo, afrontar nuevos proyectos y actividades e incrementar las labores educativas y de investigación" del centro.

La idea de Pablo Ruiz Picasso (1881-1973) de contar con un museo permanente en su ciudad natal no fue un parto sencillo. En 1953 el propio artista mantuvo contactos y conversaciones con el entonces delegado provincial de Bellas Artes, Juan Temboury. En la negociación intervino directamente el hijo del pintor, Paul -padre de Bernard y esposo de Christine Ruiz-Picasso-, pero la dictadura de Franco impidió que la empresa fructificara.

No es hasta principios de los años noventa cuando la familia de Picasso y la Junta de Andalucía retoman la idea. En 1992 se celebra una exposición temporal del artista en el Palacio Episcopal de Málaga. Finalmente, el 15 de julio de 1997 se alcanza un acuerdo para crear las dos fundaciones que servirían de embrión para la futura pinacoteca.

La primera de estas entidades, la Fundación Museo Picasso de Málaga, se creó en octubre de 1997 y está formada por la Junta de Andalucía y Christine Ruiz-Picasso. Entonces, el Gobierno andaluz se comprometió a ceder durante 50 años el Palacio de los Condes de Buenavista, mientras que la nuera del artista donó el cuadro Cráneo y tres erizos.

La fundación familiar, creada en junio de 1998, permitió que Christine aportara en donación 133 obras de Picasso, que se complementaron en 2002 con otras 22 obras propiedad de su hijo Bernard. En marzo de 1999, las fundaciones extinguidas ayer firmaron un convenio por el que la familia donaba al museo sus obras sin ninguna prestación económica. Eso permitió la apertura de la pinacoteca el 25 de octubre de 2003.

La nueva fundación será propietaria, a la vez, de la colección de fondos propios y del Palacio de Buenavista. Según una nota del museo, "más allá de pactos o convenios temporales, la fusión permite el definitivo maridaje de la obra artística con la infraestructura museística que la acoge".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 14 de diciembre de 2009.

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