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Un atentado terrorista contra un tren causa decenas de muertos en Rusia

Una segunda bomba estalla en la línea de alta velocidad Moscú-San Petersburgo

El Nevski Express, el tren rápido que une Moscú y San Petersburgo, descarriló la noche del viernes a causa de un atentado terrorista. El primero en confirmarlo fue el portavoz del Comité Investigador de la Fiscalía General rusa, Vladímir Markin. En el lugar del accidente, afirmó Markin, se han encontrado "elementos de un artefacto explosivo". El atentado ha dejado decenas de muertos y heridos -diferentes fuentes dan diferentes cifras: entre 26 y 39 personas han fallecido y unas 100 han resultado heridas- y es el más grave sufrido en el centro de Rusia en los últimos cinco años. En agosto de 2007 hubo un ataque similar en la misma línea, que causó 60 heridos y del que se culpó a los separatistas chechenos.

Un grupo de ultranacionalistas se atribuye el ataque con explosivos

La tragedia se produjo en las cercanías de la ciudad de Bologoye, cuando el tren circulaba a unos 200 kilómetros por hora. Las sospechas de que se podía tratar de un atentado surgieron prácticamente de inmediato, ya que en el lugar del accidente se encontró un cráter de cerca de un metro de diámetro y algunos pasajeros aseguraban haber oído una explosión antes del descarrilamiento. El maquinista ha declarado, por su parte, que la bomba explotó justamente bajo la locomotora, lo que causó la brusca frenada que sintieron los pasajeros y que motivó el descarrilamiento de los tres últimos vagones. Sin embargo, según otros testimonios, la explosión se habría producido bajo el noveno vagón.

En un primer momento se creía que el accidente podría haber sido causado por un corte de corriente, pero la compañía de electricidad asegura que no hubo ningún incidente en la línea eléctrica del ferrocarril. El tren constaba de 13 vagones de pasajeros y un vagón-restaurante; se habían vendido 661 billetes, 204 de los cuales correspondían a los vagones que descarrilaron.

Un segundo artefacto estalló al mediodía de ayer sin causar víctimas ni daños en la zona donde descarriló el Nevski Express, según los servicios de seguridad. El director del Servicio Federal de Seguridad, Alexandr Bórtnikov, informó al presidente ruso, Dmitri Medvédev, sobre los detalles de la investigación en curso; en particular, le dijo que la bomba había sido de una potencia equivalente a siete kilogramos de trinitrotolueno o TNT. La fiscalía general, por su parte, abrió una causa criminal por los delitos de terrorismo, tráfico ilegal de armas y explosivos.

Vladímir Yakunin, presidente de la compañía Ferrocarriles de Rusia que se desplazó inmediatamente al lugar del accidente, señaló que "la explosión se hizo siguiendo un esquema muy parecido" al atentado de agosto de 2007. En aquella ocasión, sin embargo, no hubo muertos. La cifra de víctimas mortales que ha causado el último atentado no ha sido determinada con exactitud, y mientras el Ministerio de Situaciones de Emergencia reconocía sólo 26, la mayoría de los medios de comunicación rusos hablan de cerca de 40. Entre el centenar de heridos hay varios en estado grave.

Los órganos de seguridad y la policía deberán determinar en primer lugar si se trata nuevamente de un atentado organizado por la guerrilla fundamentalista chechena o por algún otro grupo, de nacionalistas extremistas. Ya uno de ellos ha asumido la autoría del atentado: Combat 18, un grupúsculo de cabezas rapadas que existe en Rusia desde los años noventa. El anuncio lo hicieron a través del blog de uno de los activistas del ultranacionalista Movimiento contra la Inmigración Ilegal. Hace pocos días el mismo grupo dijo ser el responsable de la colocación de una bomba simulada dos semanas atrás en el metro de San Petersburgo. Sea como fuere, es muy probable que quienes hayan colocado la bomba lo hayan hecho en el interior de uno de los vagones, según opinan los expertos ferroviarios.

La conexión ferroviaria entre las dos ciudades más importantes de Rusia quedó paralizada la mayor parte del día de ayer. Algunos de los trenes que unen Moscú y San Petersburgo suspendieron su servicio, mientras que el resto circuló con grandes retrasos al ser desviados por vías alternativas. Para paliar la situación, la compañía aérea Aeroflot aumentó el número de vuelos entre Moscú y la antigua capital rusa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de noviembre de 2009