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La situación en el Partido Popular

El PP se ofrece para forzar el cambio y relevar al tripartito

Rajoy acusa a Zapatero de acumular promesas incumplidas con Cataluña

Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular, cree que el maratón para recuperar La Moncloa pasa por Cataluña, y ayer se esforzó en sacarle unos cuantos cuerpos al presidente José Luis Rodríguez Zapatero. En la clausura de la convención, Rajoy, animado por el antecedente del País Vasco, dijo: "Tendremos un papel protagonista en el cambio hacia la eficacia, la moderación y la concordia".

"Aquí siempre me tratan bien, aunque luego me votan poco", exclamó Rajoy tirando de humor y recordando que Zapatero le sacó en 2008 en Cataluña un millón de votos. Su estrategia es que el PP deje de dar miedo. Sabe que muchos electores catalanes sólo votan al PSOE para que no gane el PP. Y por eso citó el talón de Aquiles de Zapatero: su promesa fallida de que el Congreso aprobaría el Estatuto salido del Parlamento catalán. "Nosotros no faltamos a la palabra dada. Zapatero ha convertido su relación con Cataluña en un cementerio de promesas incumplidas. La alternativa a ese desengaño no es la radicalidad, sino la sensatez", proclamó Rajoy.

En su turno, Sánchez-Camacho subrayó que Zapatero no se deja ver en Cataluña y pidió respeto a "la minoría que es aquí el PP". Tras asegurar que la gente está harta del tripartito y "los referéndums, embajadas e informes", Sánchez se postuló como partido de gobierno. "Hemos tocado un techo de cristal y lo vamos a romper", auguró, anunciando que eliminaría la tasa de sucesiones porque, dijo, "morirse aquí es carísimo". Luego defendió el bilingüismo y pasó tan de puntillas como pudo sobre el Estatuto, que su partido recurrió por inconstitucional cuando los catalanes lo aprobaron en referéndum. "Los catalanes quieren que sea plenamente constitucional", zanjó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de noviembre de 2009