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Agradecidos, aunque no satisfechos

Otro pesquero vasco, a punto de ser secuestradoLos armadores que faenan en el Índico reconocen "el gesto" del Gobierno al permitirles usar armas de guerra, pero insisten: "Queremos militares a bordo"

Están "agradecidos" pero no satisfechos. Los armadores agradecen al Gobierno el real decreto aprobado ayer en el Consejo de Ministros para poder embarcar en sus atuneros a vigilantes con armas de guerra, pero no les satisface del todo porque creen que es sólo una solución a corto plazo.

"El Gobierno ha hecho un esfuerzo y le agradecemos el gesto, pero mantenemos nuestro principio de que la forma más adecuada de dar seguridad a nuestros barcos frente a los piratas es embarcar a militares, como hacen los franceses. Mientras tanto, tiraremos con esto", explicó Julio Morón, director gerente de la Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores (OPAGAC), al término de la reunión en La Moncloa con la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega y la ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, a la que acudió con José Ángel Angulo, director de la otra gran asociación de atuneros (ANABAC).

De esta forma, los atuneros podrán embarcar en sus buques a empleados de seguridad privada dotados con armas de guerra como ametralladoras y fusiles de asalto. Algo que ya estaban haciendo ocho buques españoles pero con bandera de Seychelles, cuyas autoridades ya habían autorizado el uso de este tipo de armamento en los atuneros. La financiación de este carísimo servicio -los ex militares británicos que están protegiendo a estos ocho buques cobran un sueldo de unos 450 euros al día- se la repartirán el Gobierno central (un 25%), el vasco (otro 25%) y los armadores (el 50% restante). Como algunos barcos tienen matrícula de Andalucía y Galicia, la ministra Espinosa se ha comprometido a hablar con los Gobiernos de estas comunidades para que ayuden en la financiación.

El Ejecutivo central tenía previsto aprobar esta medida la semana pasada, tras la negociación que llevaron a cabo el Ministerio de Defensa y el de Interior, pero finalmente se retrasó hasta ayer. Hoy se publicará en el BOE y está previsto que el lunes esté lista la orden ministerial que la desarrollará.

Defensa se hará cargo del control, adquisición y el complicado traslado del nuevo armamento autorizado en los atuneros hasta Seychelles.

Los armadores mostraron su preocupación por el Alakrana, secuestrado desde hace cuatro semanas, y tanto De la Vega como Espinosa reiteraron que se está haciendo todo lo posible para liberar a sus 36 tripulantes "cuanto antes". Los armadores insisten en que no están pescando en aguas de Somalia sino en aguas internacionales y que, si no se toman las medidas adecuadas, la piratería podría extenderse a otros mares.

"Nos llevamos un susto morrocotudo"

Otro barco vasco estuvo ayer cerca de caer en manos de piratas. El Iria Flavia, un buque auxiliar de la flota de Bermeo, con siete tripulantes, lo vio ayer muy cerca. "Nos hemos llevado un susto morrocotudo", explicó Ignacio Lachaga, presidente del Grupo Albacora, la armadora. "Da miedo lo lejos que pueden llegar, porque el barco estaba a unas 1.500 millas de Somalia y a unos cuatro días de navegación de Seychelles. Hemos dado orden a todos los barcos, que ya faenan en parejas para cubrirse uno a otro mientras echan la red, de volver al puerto de Seychelles", añadió.

Lachaga explicó que según el patrón del barco, interceptaron una lancha rápida a unas cuatro millas de distancia que se dirigía hacia ellos. Pensaron que se trataba de piratas y emprendieron la huida a toda máquina. "No les pudieron seguir porque debieron tener algún problema con el motor de su lancha o de combustible", añadió. El Grupo Albacora tiene ex militares británicos y armas de guerra a bordo de sus barcos con bandera de Seychelles, pero como el Iria Flavia es un buque auxiliar, y no llevaba este tipo de protección. Lachaga confía en que la medida aprobada ayer por el Gobierno para embarcar este tipo de personal y armas en buques de bandera española genere más competencia y abarate los altísimos costes de este servicio de seguridad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de octubre de 2009

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