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CARTAS AL DIRECTOR

Razón y fuerza

Vivimos en esto que llaman Primer Mundo, Occidente o civilización. Aunque nos parezca algo dado, algo fuera de toda discusión, la base de este sistema no es otra que la supeditación de la fuerza a la razón. En Occidente, muchos dirán que este principio tiene excepciones, quien tiene la fuerza no tiene por qué tener la razón. El Índico es otra historia. Primero, porque los piratas que secuestran nuestros barcos fusil en mano, nada saben de la audiencia nacional, de derecho penal ni del juez Garzón -no quisiera estar en el pellejo del negociador que les tenga que hacer ver que sus compañeros tienen que ser juzgado por un tribunal a miles de kilómetros de distancia-. Y segundo, y más importante, porque no podemos tener a nuestros soldados en misiones internacionales defendiendo la paz en el mundo mientras que nuestros barcos faenan en condiciones de falta de seguridad. Los piratas del Índico sólo entiende la razón de la fuerza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de octubre de 2009