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Reportaje:Las consecuencias políticas del 'caso Gürtel'

Si cae Camps, queda Barberá

El PP mira hacia otros liderazgos, como el de la alcaldesa de Valencia, ante la debilidad del presidente valenciano por el escándalo Gürtel

En el PP valenciano están encendidas todas las alarmas. Los escándalos relacionados con el caso Gürtel y la supuesta financiación irregular del partido han colocado al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, al borde del precipicio. El sainete de la destitución de Ricardo Costa como secretario general y portavoz parlamentario, la descoordinación con la dirección nacional del PP y la parálisis, desde hace más de medio año, en el Gobierno valenciano no han hecho sino agravar la situación de Camps. Un liderazgo granítico hasta el pasado otoño, que ahora tiene los pies de barro y un futuro incierto. Tanto, que en el PP ya han empezado a buscar posibles soluciones y a mirar hacia otros liderazgos, como el de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá.

Los populares no descartan un relevo a mitad de la legislatura

"Si Camps aguanta, está obligado a dar un impulso a su Gobierno"

Los escenarios que manejan los populares valencianos son tres: que Camps consiga recuperarse y concluir el año y medio que le resta de legislatura; que se desplome por el efecto de los escándalos políticos o que se vea obligado a dimitir si el Tribunal Supremo reabre el proceso judicial por un delito de cohecho impropio (por haber recibido trajes pagados por la trama corrupta que dirigía Francisco Correa). Si el jefe del Gobierno valenciano se ve obligado a dimitir, dos son las fórmulas posibles: la convocatoria de elecciones anticipadas o la elección de un sustituto que agote la legislatura.

"El partido ha vivido en los últimos días momentos de pánico, cuando pensábamos que Camps se derrumbaba y nos encontraba a todos desorganizados y sin capacidad de respuesta", explica un parlamentario valenciano. Ésa es la razón principal de que el pasado jueves, el PP, con Mariano Rajoy a la cabeza, lanzara un aluvión de apoyos al presidente valenciano, argumenta la misma fuente. Ahora, en el PP valenciano existe el convencimiento, independientemente de cuál sea el escenario al que se enfrenten en las próximas semanas, de que ha llegado el momento de que los presidentes provinciales y las referencias fuertes del partido, como la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, tomen cartas en el asunto.

"Paco [Camps] es una persona que mide mucho, pero está sobrepasado. Él tiene el convencimiento de que ha actuado correctamente, pero no sabemos realmente lo que hay en la parte que falta por conocerse del caso Gürtel", afirma un miembro relevante del PP, que añade: "De todos modos, hay que rectificar".

Los tres presidentes provinciales del partido: Alfonso Rus (Valencia), Carlos Fabra (Castellón) y el zaplanista José Joaquín Ripoll (Alicante) ya han mantenido varias conversaciones y han quedado emplazados para reunirse en privado y analizar la situación. Un compromiso entre líderes dispares que hace sólo unos meses hubiese sido imposible. Los tres reclaman ahora un mayor protagonismo en las decisiones de Camps y exigen medidas para remontar la situación. El grado de debilidad de Camps es de tal calibre que todos ellos han visto reforzado su liderazgo provincial y han logrado canales de comunicación directos con la cúpula del PP nacional.

Un extremo que asume ya el entorno del propio presidente de la Generalitat, que ha constatado cómo menguaba la influencia de Camps sobre Mariano Rajoy y cómo la cúpula del PP se dividía entre defensores y detractores del presidente valenciano. Una situación insólita para un Camps que sigue convencido de que él representa al PP de la Comunidad Valenciana y, por tanto, una pieza imprescindible para Rajoy.

"Si aguanta, Camps está obligado a dar un impulso a su gobierno", explica un dirigente popular: "Es muy complicado mantener la gestión en los municipios y en las diputaciones con la Generalitat paralizada". Un alto cargo del Gobierno valenciano va más allá: "La marcha de Ricardo Costa a dejado a Camps sin su principal escudo. Y es increíble que los tres vicepresidentes [Vicente Rambla, Gerardo Camps y Juan Cotino] hayan desaparecido del mapa dejando al presidente al descubierto frente a los escándalos". "Es imprescindible una remodelación que permita a Camps reordenar sus defensas si no le queremos ver caer", añade.

Lo cierto es que Camps ha visto cómo en las últimas semanas su entorno se desmoronaba. El viernes pasado le dejó su jefa de gabinete, Ana Michavila, hermana del ex ministro de Justicia José María Michavila. La semana pasada se sintió traicionado por su amigo Esteban González Pons, vicesecretario de Comunicación del PP nacional, que acudió al Día de la Comunidad Valenciana con la instrucción de Génova de que había que destituir a Ricardo Costa de la secretaría regional del partido.

Los vicepresidentes han intentado mantener un perfil bajo durante toda la crisis. Rambla, salpicado por el escándalo de la supuesta financiación irregular del PP, ha evitado tener protagonismo. Gerardo Camps ha pasado días enteros de baja por una molesta dolencia de espalda. Y Cotino, uno de los hombres más próximos a Camps y activo miembro del Opus Dei, ha simultaneado la crisis con sus múltiples compromisos con la Iglesia.

Si Camps sigue sin reaccionar son muchos los que creen que habrá que pensar en el relevo del presidente valenciano. Y la alternativa más sólida es la de la alcaldesa Rita Barberá, especialmente si se trata de cubrir la presidencia a mitad de legislatura. Barberá es diputada autonómica y tiene una autoridad indiscutida en el PP, lo que permitiría reconducir la situación. "No podemos tener ningún vacío y Rita sería la mejor opción en caso de relevo, tanto si se convocan elecciones anticipadas como si no. Otra cosa es que ella quiera, que hasta ahora se ha resistido a cuantos le han sugerido la idea", indican en el PP.

En caso de que Camps cayera y Barberá se negara a sustituirlo, el abanico de posibles relevos se amplía con nombres como el de González Pons, Gerardo Camps o otros alcaldes, como el de Castellón, Alberto Fabra. Pero ese debate, hoy por hoy, sólo forma parte de la especulación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de octubre de 2009