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Con la kipá y la medalla palestina

Etapa obligada. Ningún jefe de Estado o de Gobierno visita Israel sin que el Memorial del Holocausto sea su primera parada. José Luis Rodríguez Zapatero no fue la excepción. Recibida a las puertas del recinto por el ministro de Educación, Gideon Saar, y por el ex gran rabino de Israel Meir Lau, superviviente del genocidio, la comitiva recorrió durante 45 minutos el museo donde se conservan películas, fotografías y textos que documentan el exterminio de los judíos a manos del régimen nacionalsocialista alemán. Inevitable la congoja, el presidente español afirmó: "Es absolutamente emotivo y conmovedor".

Tocado con la kipá (casquete usado por los judíos practicantes), avivó la permanente llama en homenaje a las víctimas y, tras escuchar una canción (Camino a Cesarea) compuesta por una joven ejecutada por los nazis en 1944, depositó una corona de flores en la Cripta del Recuerdo, en cuyo suelo están escritos nombres de infausta memoria: Theresienstadt, Stutthof, Klooga, Jasenovac, Babi Yar, Treblinka, Sobibor, Auschwitz... Se guardó un minuto de silencio y acto seguido Zapatero pronunció, en su particular estilo telegráfico, las palabras que dejó escritas en el libro de honor: "Seis millones. Barbarie. Dolor. Memoria. Paz. Paz. Con mi afecto al pueblo judío, con mi amistad al pueblo de Israel".

No fue el único monumento que visitó Zapatero. Al otro lado del muro que separa Israel de los territorios ocupados, a sólo 15 kilómetros de Jerusalén, rindió homenaje al fundador del movimiento palestino, Yaser Arafat, en su panteón de La Muqata. Zapatero no se puso la kefia o pañuelo palestino, pero el presidente palestino, Mahmud Abbas, le impuso la Estrella del Honor por su "papel distinguido en el apoyo a la libertad, la independencia y el reconocimiento del Estado palestino".

No recibió, sin embargo, el calor de los palestinos. La comitiva pasó como una exhalación por las calles de Ramala, cerradas al tráfico por agentes armados de la guardia presidencial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de octubre de 2009