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Editorial:

Zapatero con Obama

El encuentro resitúa la relación EE UU-España al nivel del que nunca debió bajar

La entrevista en la Casa Blanca entre los presidentes de EE UU, Barack Obama, y de España, José Luis Rodríguez Zapatero, celebrada ayer, ha sido el primer verdadero encuentro entre ambos, tras dos contactos más bien ocasionales. Ha sido así por el lugar donde se celebró, la Casa Blanca; por el temario abordado; y por la reunión posterior en un almuerzo de trabajo entre los respectivos equipos.

Las relaciones entre ambos países vuelven al nivel político del que nunca debieron salir, más allá de desacuerdos o sintonías entre sus líderes. Sería mezquino ignorar el esfuerzo de la diplomacia española y del presidente por restaurar los lazos resquebrajados con Washington. Pero lo importante no es la foto de la jornada, sino el contenido de los contactos: Zapatero acudió con los deberes hechos sobre dos de los escenarios clave derivados de la batalla contra el terrorismo, en los que España puede hacer alguna aportación: Guantánamo (su cierre) y Afganistán (el aumento de las fuerzas). En ambos, los dos países comparten enfoque, y sus mandatarios se cruzaron felicitaciones y expresiones de mayor compromiso, que en el caso del país afgano implicará una fuerte presencia de la Guardia Civil para instruir al Ejército de Kabul.

También entraron en áreas de interés común, como América Latina, donde comparten enfoques en conflictos como el de Honduras. U Oriente Próximo, donde el presidente español inicia hoy una gira por varios países, con el respaldo al menos implícito que supone su previa visita a la Casa Blanca. Habrá que esperar a su desenlace para verificar si ese viaje ha sido tan cuidadosamente preparado como la cita de ayer, y tan bien conectado con las instituciones europeas como sería deseable.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, afirmó en su encuentro con Zapatero que EE UU y España "comparten valores" en los grandes asuntos de la agenda internacional; a lo que el presidente español respondió presentando a España "como país de la UE", lo que no siempre se percibe con claridad desde Washington, sobre todo cuando Madrid adopta posiciones alejadas de la centralidad europea. El cambio climático, la crisis, la presidencia de la UE y la agenda transatlántica también entraron en las conversaciones. Si la visita a Washington sirve para que el presidente del Gobierno se ocupe con más intensidad y acierto de la política exterior será doblemente bienvenida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de octubre de 2009