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Ordóñez advierte que sin reforma laboral no se corregirá el déficit

El gobernador del Banco de España pide un cambio "rápido y profundo" del mercado de trabajo, mientras Salgado asegura que "no está sobre la mesa"

Hace 15 días, el presidente Zapatero criticó duramente a Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España. "Ahora pontifica un día sí y otro también", se quejó el jefe del Ejecutivo. Ordóñez no se ha amilanado por las descalificaciones. Ayer en el Congreso no tuvo pelos en la lengua, aunque fue menos crítico con el Gobierno que en anteriores ocasiones: "Muchos son los retos que hay que abordar para evitar que la situación desemboque en un largo periodo de debilidad económica. Sólo con reformas ambiciosas se podrá superar la coyuntura y crear empleo". No es el único que lo pide. Ex ministros del PSOE y economistas de la línea socialdemócrata coinciden con Ordóñez.

El gobernador apoya el alza de impuestos si sirve para reducir los desequilibrios

"Es insostenible que el Estado gaste un 50% más de lo que ingresa", subraya

En su comparecencia en la Comisión de Presupuestos, Ordóñez explicó que la reforma laboral y la consiguiente reducción del paro es clave para que se controle el déficit público. Sin cortar el gasto de las prestaciones por desempleo no habrá equilibrio de las cuentas públicas. En línea con lo que dijo Pedro Solbes hace meses, pidió austeridad al Estado. "El Gobierno gasta un 50% más de lo que ingresa. No hay empresa ni familia que pueda aguantar una situación así. El margen de la política presupuestaria se ha agotado por completo", advirtió el gobernador. De lo contrario, avisó, el Ejecutivo no tendrá una "estrategia creíble" cuando dice que reducirá el déficit público hasta el 3% en 2012.

¿Dónde meter la tijera? "El gasto improductivo, tanto en consumo como en inversión, debe ser objeto de un especial escrutinio y control", comentó Ordóñez. Alabó la subida del IVA y de la tributación sobre las rentas del capital, pero dijo que sólo serán creíbles si sirven para reducir el déficit.

Para gastar menos, reiteró la necesidad de que el Gobierno haga "un cambio rápido y profundo" del mercado de trabajo. "El paro es el mayor problema de la economía española. Habrá que buscar fórmulas fuera porque somos los que tenemos una tasa más alta", explicó. En cuanto a las reformas, dijo que se debe innovar en las modalidades de contratación para reducir la temporalidad; que la negociación colectiva se cambie para que los salarios se adecuen a la situación de cada empresa y que se reorienten las políticas de apoyo a los desempleados, con más peso a la formación.

El gobernador hizo un guiño al Gobierno al decir que las cuentas públicas para 2010 van en la línea adecuada, pero matizó que se debe asegurar que se corrigen posibles desviaciones.

El contrapunto llegó desde Estambul, donde la ministra de Economía, Elena Salgado, fue tajante sobre la reforma laboral: "No está sobre la mesa". Sobre el problema de la temporalidad, Salgado respondió que esa tipología de los contratos "perjudica la formación de los trabajadores y el tránsito a otros sectores, pero a la vez les permite entrar de nuevo, no desconectarse del mercado de trabajo: 800.000 de los desempleados en el primer trimestre encontraron trabajo en el segundo trimestre", aseguró a la prensa. Salgado sí coincide con Ordóñez en reclamar modificaciones en la negociación colectiva: "Debería permitir acuerdos para que las empresas puedan adaptarse en mayor medida a una situación de crisis y va a haber cambios en ese sentido", dijo.

La vicepresidenta combatió el pesimismo del Fondo sobre España. El FMI augura que la economía no saldrá de la recesión antes de 2011, mientras que Salgado espera tasas intertrimestrales ligeramente positivas en el primer trimestre de 2010. "Las previsiones del Fondo son discutibles porque infravalora la mejoría del sector exterior, el ajuste parcial de la vivienda y el efecto de la subida de impuestos en la mejora del déficit".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de octubre de 2009