"Vamos a poner coto a algunos juececitos de la Audiencia"

El PP no cesa en sus ataques a Garzón

El portavoz de Justicia del PP en el Senado, Agustín Conde, explicó ayer con estas palabras por qué su partido y el PSOE han decidido poner límites a la justicia universal: "Había que poner coto a determinados juececitos de la Audiencia Nacional que se dedicaban a hacer lo que no debían". Conde, un senador cristalino en sus intervenciones, lo dijo durante el debate en comisión en la Cámara alta del proyecto de ley de Oficina Judicial, que ha cobrado notoriedad por limitar el principio de justicia universal sólo a casos relacionados con España.

"Hemos intentado conseguir que no se le escapen algunos narcotraficantes a los que no se prorroga la prisión preventiva porque están a otras cosas", continuó Conde. "Hemos querido decir a estos jueces en qué pueden estar y en qué no".Baltasar Garzón, Fernando Andreu, Santiago Pedraz y Eloy Velasco, jueces de la Audiencia Nacional, han criticado esta nueva norma.

Al final, Conde dijo el nombre que estaba en mente de todos. "Los tribunales penales internacionales quedarían vacíos de contenido si nos encontramos juzgando al Tíbet, que es lo que hace Garzón. Pues no, el Tíbet no, usted se dedica a lo que se tiene que dedicar, salvo que el Supremo decida otra cosa". Garzón no investiga la represión en el Tíbet, sino Pedraz. Garzón se enfrenta a una querella en el Supremo, que podría acabar con su carrera, por querer investigar los crímenes del franquismo. También es el juez que destapó el caso Gürtel, sobre corrupción relacionada con el PP.

Crímenes de guerra

En este punto, PP y PSOE pactaron también ayer eliminar de la ley una mención expresa a los "crímenes de guerra" dentro del catálogo de asuntos que sí se pueden perseguir. Conde aseguró que ese término no estaba pactado, e insinuó que se había introducido subrepticiamente en el texto.

Por otro lado, el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, aseguró ayer en Holanda que la huelga de jueces de este jueves responde a una resistencia a la modernización de la justicia, informa Isabel Ferrer. Los jueces que la apoyan, dijo, "probablemente prefieran no compartir su oficina, o no sepan dónde está su juzgado, o bien su sala de vistas, o tal vez cuestionen quién manda en el juzgado, porque la reforma cambia el concepto mismo de juzgado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 06 de octubre de 2009.

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