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Sitges honra el talento de Malcolm McDowell

El protagonista de 'La naranja mecánica' defiende su humor

"Mira, te voy a contar exactamente los pensamientos que asaltaban mi mente mientras rodaba La naranja mecánica: '¿Qué demonios habrá para desayunar mañana? ¿Será tan malo como lo de hoy?'. Te lo aseguro, de verdad, los caterings de los rodajes ingleses son lo peor del mundo". Malcolm McDowell (Leeds, 1943), protagonista de aquel filme de Stanley Kubrick y homenajeado estos días en el certamen de Sitges, respira un segundo y prosigue. "¿Si han mejorado? No, en absoluto, siguen siendo la porquería de siempre, eran malos en los setenta y son malos ahora. Sé que preferirías que te dijera que me preocupaba mucho la violencia de la película y cosas por el estilo, pero la verdad es que los actores no nos preocupamos por esas chorradas. ¿A quién le importan? Hacemos el trabajo por el que nos pagan y punto. Solo tenemos una preocupación: el menú".

"Los actores sólo tenemos una preocupación: el menú del rodaje"

McDowell alcanzó fama y fortuna gracias al psicópata al que daba vida en este clásico, pero no sólo de una naranja mecánica puede vivir el hombre, y desde aquel proyecto, estrenado en 1971, el excelente actor inglés ha compaginado cine, teatro y televisión con suerte diversa, aunque sin olvidarse jamás de su dosis de clasicismo, cortesía de una mentalidad de formación clásica y despojada de elitismos. El actor ha recibido un premio al conjunto de su carrera en el Festival de Sitges y ha disfrutado del pase de la película en pantalla grande: un placer al alcance de unos pocos.

"El mérito de que la película siga siendo relevante pertenece al genio de Anthony Burgess. The Rolling Stones, por ejemplo, estaban obsesionados con ese libro; un montón de gente en aquella época lo consideraba un objeto de culto. Por supuesto el trabajo de Kubrick fue impecable, impresionante. ¿Sabes? Aún recuerdo el día que vi por primera vez la película. Por aquel entonces, yo llevaba dos años sin fumar. Bien, pues cuando acabó la proyección me fumé 12 cigarrillos seguidos [sonríe]. Me costó otros dos años dejar de fumar de nuevo".

McDowell ha trabajado en producciones como Los pasajeros del tiempo, El beso de la pantera, Calígula, The company, If o, más recientemente, en series de culto como Héroes o El séquito, pero irremediablemente el público le recuerda por su colaboración con Kubrick ("Un hombre que jamás levantaba la voz") y el estallido crítico (y social) que supuso su estreno: "Jamás pensé que la gente se lo tomaría tan en serio; los estadounidenses se volvieron locos con aquello. Por el amor de Dios, todo aquello de Cantando bajo la lluvia con las palizas y demás; yo lo veía y me daba la risa, aquel humor negro era maravilloso. Cuando veía cómo reaccionaban todos pensé: 'Pero, ¿no se dan cuenta de que La naranja mecánica es en realidad una comedia negra?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de octubre de 2009