Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Hamás entrega la prueba de que el soldado Shalit vive

Israel libera a cambio a 19 palestinas, siete de ellas de grupos islamistas

Celebraban ayer tarde en Cisjordania y Gaza la liberación de 19 prisioneras palestinas cuando las cadenas de televisión israelíes comenzaron a difundir -tras recibir el Gobierno el permiso de la familia Shalit para su emisión- el vídeo entregado por Hamás en el que aparece Gilad Shalit, el soldado capturado en una base militar próxima a Gaza en junio de 2006. No hay duda. Está sano y salvo.

El canje de la cinta por las mujeres es sólo el primer paso para poner fin a un cautiverio del que depende que el Gobierno israelí alivie el bloqueo económico que devasta Gaza. No será sencillo. La exigencia del movimiento islamista de que sean excarcelados los cerebros de sangrientos atentados suicidas provoca sarpullidos en Israel.

El vídeo muestra al cabo en buen estado tras más de tres años cautivo

La cinta confirma una nueva fase en las relaciones entre Hamás e Israel

Alegría desbordante en los territorios palestinos. Satisfacción sin alharacas en Israel. Y cautela en ambos bandos. La recepción de la cinta y la excarcelación de las prisioneras -una de ellas vecina de Gaza que dio a luz en prisión- es síntoma de que las negociaciones entre el movimiento islamista y el Ejecutivo de Benjamín Netanyahu han entrado en una nueva fase. La vuelta a casa del soldado es asunto de interés nacional y una prioridad para el Ejército israelí. La liberación de los prisioneros -más de 10.000, cientos de ellos recluidos durante meses y años sin juicio, un Guantánamo en toda regla- es una cuestión fundamental para todo palestino. No en vano, son cientos de miles los que han pisado cárceles israelíes en las últimas cuatro décadas. "Esto es alentador", aseguró Netanyahu. "Esperamos que la liberación de las prisioneras sea el preludio de un acuerdo honorable", afirmó en Gaza Ismail Haniya, jefe del Gobierno en la franja.

Shalit aparece en el vídeo en perfecto estado físico después de tres años y tres meses de cautiverio. El cabo, de 23 años, vestido con uniforme militar, sostiene Filisteen, el periódico de Hamás, datado el 14 de septiembre. Y asegura, sosegado, a veces sonriente, y seguramente presionado, que sus captores le tratan "magníficamente". El cautivo apela a Netanyahu para que "no desperdicie la oportunidad para llegar a un acuerdo".

La puesta en libertad de siete mujeres miembros de Hamás y Yihad Islámica -aunque sólo les restaran unos meses o poco más de un año de condena- es un gesto hacia los grupos islamistas. En los tres últimos años sólo han salido a la calle cientos de miembros de Fatah como gesto hacia el presidente palestino, Mahmud Abbas, rival encarnizado de los fundamentalistas.

Haniya enfatizó que el canje de ayer es un triunfo de las facciones palestinas que participaron en la captura del uniformado. Más de ocho meses después de que concluyera la guerra en Gaza, que destruyó la estructura económica de la franja, Hamás necesita un respiro. Sin el canje de Shalit por los prisioneros palestinos, Israel no aliviará el atroz bloqueo que padece el millón y medio de habitantes del territorio ocupado. Pero al mismo tiempo, la organización fundamentalista tampoco puede renunciar a su exigencia principal: la excarcelación de unos 450 prisioneros que han cumplido ya dos décadas de prisión en cárceles israelíes y la de los cerebros de los atentados suicidas que conmocionaron a Israel a principios de esta década. En total, Hamás reclama la liberación de más de un millar de prisioneros.

Es precisamente la liberación de los implicados en ataques terroristas en suelo israelí uno de los escollos que afrontará el Ejecutivo de Netanyahu. Los familiares de las víctimas rechazan tajantemente que salgan a la calle estos reclusos. Y abundan los políticos que se oponen al canje porque lo consideran lesivo para los intereses estratégicos de Israel y porque supone un triunfo para el movimiento islamista. En el Ejército, sin embargo, son partidarios del intercambio. Recuperar a los soldados capturados es tarea esencial para que la opinión pública de Israel -país en el que el servicio militar es obligatorio para jóvenes de ambos sexos- siga manteniendo la confianza en que las Fuerzas Armadas harán lo que esté en su mano para rescatar a cualquier soldado.

Determinante parece ser la función que desempeñan los experimentados mediadores alemanes, que ya ejercieron en 2008 un papel crucial en el canje de los cadáveres de dos militares israelíes por cientos de cuerpos de libaneses y por media docena de milicianos de Hezbolá. Los servicios de inteligencia egipcios llevaban tres años intentándolo sin éxito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de octubre de 2009