Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Garzón y el silencio

El pasado viernes, día 25, al mediodía, en un "lugar universal", la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela, se concentraron en autoconvocatoria representantes de las asociaciones gallegas de madres en lucha contra el narcotráfico como Érguete, grupos de rehabilitación por drogodependencia como Proxecto Home, miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, y otras entidades como el Seminario de Educación para la Paz, el Foro Gallego de la Inmigración, Pen-Club Internacional de Escritores, las fundaciones de estudios sindicales de UGT y Comisiones Obreras... Había también un número cualificado de personas a título individual, entre ellos el decano del Colegio de Periodistas de Galicia, señor Pereiro, y el editor, creador de Sargadelos, señor Díaz Pardo, una de las personas que más ha hecho por mantener viva la memoria antifascista en España.

El objeto de esta convocatoria era mostrar en este momento crítico el apoyo cívico al juez Baltasar Garzón por su trayectoria ejemplar, pionera en muchos casos, en el campo de la defensa de los derechos humanos y de la persecución de los crímenes contra la humanidad, la lucha contra el terrorismo -también del terrorismo de Estado- y su decidida actuación para desmantelar las estructuras mafiosas, en especial las del narcotráfico y de la corrupción política.

Se dijo en este acto que el juez era víctima de una vendetta y de una quema simbólica que daña gravemente la imagen ante el mundo de la democracia española, por lo que se llamó a la ciudadanía a una marea cívica de solidaridad con Garzón. En la concentración se leyeron fragmentos del auto del 16 de octubre de 2008, en el que se abría la investigación de los crímenes del franquismo. Ese mismo día, el PP gallego se negaba una vez más a condenar la dictadura. Algunos medios de Galicia recogieron la noticia, no así los públicos. Aunque consta que la información fue transmitida por agencias y que los micrófonos y las cámaras estaban allí, ningún otro medio en España se hizo eco de este acto singular. ¡Viva el periodismo.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS