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Un paso hacia el aislamiento

Expertos y políticos checos advierten del peligro de perder influencia en la UE

El recurso contra el Tratado de Lisboa amenaza con llevar a la República Checa, país que presume de estar en el corazón de Europa, a su mayor aislamiento internacional desde la caída del comunismo. Los partidos políticos checos, incluso el ODS -al que pertenecen la mayoría de los 17 senadores que pretenden boicotear la ratificación del tratado-, criticaron ayer con dureza la impugnación del texto ante el Tribunal Constitucional: consideran que perjudicará al país, que corre el peligro de perder influencia y quedarse aislado en la UE.

Mientras en Bruselas el ex primer ministro Mirek Topolanek, presidente del ODS (centroderecha), advertía que Praga puede perder un comisario si finalmente no adopta el tratado y se convierte en la gran oveja negra de la UE, los socialdemócratas ponían el grito en el cielo en Praga ante lo que consideran un acto de rebeldía intolerable en el seno del ODS. "Topolanek tiene que frenar la iniciativa", afirmó Jiri Paroubek, presidente del CSSD (socialdemócrata), a la agencia de noticias CTK. El Gobierno de expertos independientes que lleva las riendas del país desde mayo, tras la moción de censura que expulsó del poder a Topolanek, se opone al recurso. El 60% de los checos también lo rechaza, según los sondeos.

La imagen de República Checa en Bruselas lleva tiempo erosionándose. En gran parte por su presidente, Vaclav Klaus, orgulloso de ser euroescéptico y que lleva meses retrasando la firma del tratado de Lisboa, a pesar de que el Senado checo completó su ratificación parlamentaria en mayo. La presentación ayer del recurso, aunque aún debe ser admitido a trámite, pone a la República Checa en una situación aún más delicada. "Si nos quedamos fuera de Lisboa, el país quedará aislado", afirma el analista político Jiri Pehe, director de la Universidad de Nueva York en Praga. "En mi opinión, los jueces del Constitucional admitirán a trámite el recurso la semana que viene y creo que intentarán ser constructivos y emitirán su dictamen a finales de año o principios del siguiente como muy tarde; saben que toda Europa está pendiente de ellos y no retrasarán mucho su decisión", añade. Este experto está convencido de que el Constitucional, que nunca ha mantenido buenas relaciones con el presidente Klaus -en más de una ocasión se ha referido a la "tiranía de la justicia"- tumbará el recurso.

Decidan lo que decidan, el tratado aún deberá salvar su mayor escollo: la firma del presidente. Expertos legales consultados por el diario Hospodarske Noviny afirman que se puede obligar a Klaus a firmar el documento presentando una queja contra él por inactividad. Otra posibilidad, lanzada por los socialdemócratas, es que el Parlamento lance un proceso de destitución del presidente y fuerce su salida antes de que finalice su mandato en 2013. "Sería un último recurso, pero no está excluido", afirma Pere.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de septiembre de 2009