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La financiación irregular del PP Valenciano

Rajoy calla y Costa anuncia una "auditoría internacional"

El presidente del PP, Mariano Rajoy, acudió ayer a Silleda, un pequeño municipio de Pontevedra. Era un día en el que la palabra Gürtel aparecía en todos los periódicos. Allí, Rajoy pronunció un discurso ante 12.000 simpatizantes de apenas 14 minutos, en el que no se pronunció ni una sola vez sobre la presunta trama de financiación irregular que salpica a la formación que preside.

En ese tiempo sólo habló sobre economía e impuestos. Ni una alusión —siquiera para defenderse— al caso. Al calor de los suyos, puso a Feijóo como ejemplo de lo que quiere hacer él con España. Por evitar los temas espinosos, evitó incluso saludar después a sus anfitriones, los miembros del PP de Silleda, donde seis concejales preparan un pacto con dos tránsfugas para arrebatar la alcaldía al PSOE.

Por su parte, el secretario general del PP de Valencia, Ricardo Costa, insistió en acusar al Gobierno de lanzar "falsas acusaciones sobre las cuentas populares" y anunció que presentará ante el Tribunal de Cuentas "toda la contabilidad del partido para que sea fiscalizada públicamente". Según el dirigente popular, al que el informe policial sitúa en el centro de la supuesta trama de financiación irregular, Camps le ha pedido también que encargue "a una firma de auditoría internacional un análisis privado" de la contabilidad del partido.

En la misma línea, el vicesecretario de Organización del PP valenciano, David Serra, defendió que las conversaciones telefónicas incluidas en el informe "no corresponden a ninguna situación irregular". Serra, que asegura en una de las grabaciones que Camps "lo sabe todo" de la financiación del PP, criticó que las escuchas se hayan sacado de contexto, con un "corta y pega" que no reflejaría la realidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de septiembre de 2009