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El Toro de la Vega cuida su "pureza"

El astado muere lanceado por la multitud, pero la organización niega el premio

El festejo del Toro de la Vega cumplió ayer un año más con el rito de alancear hasta la muerte a un astado que huye despavorido por las calles de Tordesillas, abarrotadas de un gentío superior a las 25.000 personas. Una fiesta criticada por su crueldad que, en esta ocasión, se quedó sin premio para el vencedor, en una decisión que según la alcaldesa es coherente con el empeño por "mantener la pureza" de la tradición.

El festejo, que comenzó ayer a las once en punto de la mañana, duró poco más de treinta minutos y acabó con la vida de Moscatel, un morlaco de 540 kilos de la ganadería de Victorino Martín, abatido de un lanzazo por un caballista de 29 años natural de Medina del Campo, que no pudo recoger el premio por no haber cumplido las normas. Según las mismas, el animal no puede ser herido antes de llegar a campo abierto, adonde suele dirigirle su instinto ante el acoso al que le someten decenas de caballistas y mozos portando lanzas. Según el jurado, Álvaro Hernández, el caballista, "picó" al toro cuando todavía estaba sobre el asfalto. A pesar de que se le reconoce el "mérito" de haberle matado, no se le entrega el trofeo, una insignia y una lanza.

"Una auténtica aberración", calificó el festejo Jesús Cifuentes, el líder del grupo de rock Celtas Cortos, quien encabezó una de las dos manifestaciones antitaurinas celebradas en Tordesillas y en la capital, y que reunieron a cientos de personas convocadas por el Partido Antitaurino contra el Maltrato Animal. El cantante simuló ser el propio toro alanceado entre consignas contra esta actividad que se realiza coincidiendo con los festejos en honor de la Virgen de La Peña, patrona de Tordesillas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de septiembre de 2009