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Reportaje:

El mal negocio del 'Gürtel'

Varias de las empresas salpicadas por la trama corrupta acumulan problemas financieros

Cuando nadie mira, es más fácil hacer negocios. El caso Gürtel desveló prácticas corruptas en Administraciones gobernadas por el PP. Seis meses después de que estallase, varias de las empresas salpicadas por la trama tienen dificultades financieras.

La última pieza que se ha cobrado el huracán Gürtel ha sido Teconsa. Esta constructora, perteneciente al grupo Martínez Núñez, solicitó el pasado jueves el concurso de acreedores (la antigua suspensión de pagos). La compañía acumula deudas por unos 30 millones y tiene dificultades para pagarlas. La crisis en la construcción y el impacto del caso Gürtel han terminado por doblegarla. La investigación del caso desveló prácticas sospechosas. Uno de sus directivos, José Ramón Blanco Balín, es uno de los más de 100 imputados por participar en la red. Según un informe de la Agencia Tributaria, Teconsa retiró más de siete millones de euros en billetes de 500. La constructora pagó supuestamente comisiones al cabecilla de la trama corrupta, Francisco Correa, por hacer de intermediario en la concesión de una obra en una carretera de Castilla y León.

El grupo Begar fue otro al que le cambió la suerte tras destaparse su participación en la trama. El grupo, perteneciente al empresario José Luis Ulibarri, imputado en el caso, entregó una comisión de tres millones de euros a cambio de adjudicarse un solar en Boadilla del Monte, según consta en la denuncia del caso. El ex alcalde de Boadilla del Monte Arturo González Panero adjudicó a la filial de promoción del grupo Begar, UFC, una parcela para construir pisos de lujo a pesar de que su oferta era tres millones de euros inferior a otra. Ulibarri se hizo con el concurso porque se comprometió a terminar las viviendas en menos tiempo, pero no fue así. Las grabaciones aportadas a la investigación revelan el pago de tres millones en comisiones a Francisco Correa. Desde entonces, las cosas no marchan bien en el grupo. El pasado junio, la división de construcción solicitó el concurso de acreedores. Begar Construcciones y Contratas debe 297 millones y no puede pagarlos. La dificultad para renegociar su deuda ha provocado que el Santander se haya quedado con la promoción de viviendas que Ulibarri había construido en la polémica parcela de Boadilla, a cambio de cancelar una deuda de cerca 50 millones. Son 139 viviendas que ahora están en manos de Altamira Santander, la filial inmobiliaria del banco. Los grandes carteles de UFC que anunciaban pisos de lujo han dado paso a otros más escuetos del Santander: "Se vende desde 336.000 euros".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de septiembre de 2009