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El combate contra el caracol manzana esperará al invierno

Los arroceros exigen medidas inmediatas para que no se propague

El invierno será el mejor aliado para atacar la plaga del caracol manzana, según la Generalitat. La especie, originaria de Suramérica, ya ha atacado alrededor del 30% de los arrozales del Delta del Ebro y amenaza con expandirse. "Se trata de un animal tropical, por lo que será sensible al frío y la desecación", explicó ayer Antoni Espanya, responsable del Departamento de Agricultura en la zona. La estrategia de la Generalitat plantea una ofensiva a gran escala entre enero y marzo, cuando la dureza de las condiciones climáticas arrecie y los arrozales se mantengan desecados. "La combinación de ambos factores nos ofrece mayores posibilidades de éxito", aseguró Espanya. Los regantes exigieron medidas inmediatas para evitar cualquier posibilidad de expansión de la plaga.

El plan de Agricultura implica que la guerra contra la especie no será efectiva hasta la próxima cosecha. La que ahora ve multiplicar el número de caracoles se recoge a principios de septiembre y no se plantará otra hasta abril. En la práctica, los planes de la Generalitat y los regantes coinciden: que el caracol no haga más daño del ya cometido a los cultivos de arroz. La desconfianza de los agricultores se explica por la desidia con que la Generalitat ha respondido a plagas anteriores. "Con la llegada del cangrejo americano ya nos dijeron que esperáramos. Luego no hicieron nada; aún no han puesto ni un céntimo", dijo un portavoz de los arroceros.

La comisión técnica debe definir en tres semanas qué estrategia y con qué insecticida combatirá la plaga. Los regantes han procedido a cerrar los canales de riego en contacto con el Ebro y hoy echarán sulfato de hierro en las entradas de los arrozales, sustancia que quema a los caracoles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de agosto de 2009