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internet

Twitter sucumbe a un ataque informático

La red social deja 'colgados' a millones de usuarios tras cerrar su servidor durante más de tres horas

Un ataque informático provocó ayer la caída de la popular red social de Internet Twitter. Durante más de tres horas la página web dejó de dar servicio a sus millones de usuarios de todo el mundo. Según el blog de la compañía, Twitter había sido víctima de un ataque pirata que envíaba peticiones masivas a su servidor. Esto les obligó al cierre. Al final de la tarde, y con bastante lentitud, la página volvió paulatinamente a la normalidad. "Estamos trabajando para tener el servicio al 100% tan pronto como nos sea posible", aseguraron desde la firma.

Twitter es un servicio que permite enviar y recibir mensajes de 140 caracteres a través de Internet mediante el ordenador o el teléfono móvil. En los últimos meses se ha ido popularizando gracias a su uso por famosos como el ciclista Lance Armstrong o el actor Ashton Kutcher; en las protestas tras el golpe de estado en Honduras; o en la contestación que surgió en las calles de Irán por el resultado electoral.

Según la compañía, ha sido víctima de una acción llevada a cabo por 'hackers'

"Nos defenderemos", aseguraba ayer en su 'blog' uno de sus creadores

"Nos defenderemos", aseguraba ayer uno de sus creadores y directivos, Biz Stone, a los fieles seguidores de su blog en plena vorágine electrónica. Admitía así que por primera vez el popular sistema es vulnerable. El ataque de los hackers (piratas informáticos) comenzó en torno a las 9.00 en la costa atlántica de EE UU (15.00, hora peninsular), en forma de un bombardeo electrónico masivo lanzado desde varios ordenadores y dirigido hacia un servidor para interrumpir el tráfico electrónico.

Debido a la lentitud del servicio, y para preservar a los usuarios, Twitter cerró a cal y canto su portal. Según el blog de Biz Stone, la caída se debe a un ataque masivo de peticiones a su servidor que lo bloquea hasta impedir el servicio. Stone indicaba que este tipo de ataques son comunes en pasarelas de pago o cuando se intenta atacar a bancos en la Red, pero no en servicios dedicados a la comunicación, como es su caso.

Biz Stone es una de las figuras más cotizadas del momento en el universo tecnológico por la expansión espectacular de esta comunidad electrónica. Twitter es utilizado como herramienta de comunicación por millones de personas en todo el mundo, medios de comunicación, empresas y políticos. Un número creciente de personajes famosos han optado por este servicio para comunicarse con sus seguidores. Tal es el caso de Britney Spears, Demi Moore, Ricky Rubio o Shaquille O'Neall. El ataque coincide con la iniciativa del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de usar esta plataforma como apoyo a su reforma sanitaria.

Hace unas semanas, los hackers robaron documentos internos de Twitter. Aunque Stone dejó claro que este ataque no tiene que ver con aquel incidente. "Es por pura saturación", reiteró. Este bombardeo suele realizarse infectado miles de ordenadores con virus informáticos, que lanzan peticiones de información a un servidor. El pasado fin de semana, la web de Gawker estuvo bloqueada por este motivo.

La red social Live Journal también fue víctima ayer de un bombardeo electrónico, y Facebook parecía experimentar problemas en el tráfico normal hacia sus servidores. Por eso fueron analizados por sus ingenieros. Hace unas semanas, los portales de la Casa Blanca, la Reserva Federal, el Pentágono o la Bolsa de Nueva York también sufrieron ataques, pero sin mayores consecuencias.

Mientras Twitter trataba de recuperarse del incidente, el apagón contribuía a echar más leña al debate sobre la seguridad de este tipo de redes sociales, a las que millones de internautas confían sus datos y experiencias personales. En Wall Street no tardaron en hacerse sentir los abogados que aconsejaban a sus clientes corporativos no utilizar Twitter para intercambiar información dentro o fuera de sus trabajos. Se evitarían así, afirmaron, los problemas legales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de agosto de 2009