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Análisis:DESDE MI SILLA DE RUEDAS | TOUR 2009 | 20ª jornada
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Sección de ciencia-ficción

Uf, que bueno, esto no me lo esperaba yo. No sé si el sofoco que tengo es por el calor -que lo hay- o por la emoción, pero ahora mismo estoy rompiendo a sudar. Como los corredores cuando veían a lo lejos la silueta amenazante del Mont Ventoux iluminado por la falsa nevada, que les entraba el sofoco ya sólo de ver esa presencia intimidatoria. ¿Hasta ahí arriba hay que subir?

Si alguien le hubiese preguntado a Juanma esta mañana por la posibilidad de ganar la etapa, hubiese respondido en toda lógica que para más historias de ese tipo, búsquese en la sección de ciencia-ficción. "Hombre, si me filtro en una fuga, nos dejan 10 minutillos de margen al pie de la subida, y da la casualidad de que no haya ningún escalador mejor que yo de compañero de aventura, pues quizá, por lo menos se intentará", podía haber pensado. Juanma, no sólo has ganado la etapa, sino que has salvado el Tour de todo el equipo [Rabobank]. Porque que un equipo como el nuestro se fuese de vacío era algo más que decepcionante. Venir de ganar un Giro de Italia y tener nueve corredores de calidad no ha sido garantía de resultados. Ni el líder, ni el sprinter ni la promesa nacional, al final ha tenido que sacar las castañas del fuego uno de los gregarios. Ya sabemos que las cosas no han salido como vosotros pensabais, pero ahí has estado tú, uno de Irún, para salvar el honor holandés. Lo que no deja de tener su gracia.

Juanma, no sólo has ganado la etapa, sino que has salvado el Tour de todo el equipo. No es un sueño
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A mí, aparte de alegrarme la tarde, me has hecho rebobinar a una de las columnas de la primera semana, aquella en la que me postulaba como gafe. Gracias, Juanma, tendré que desmentir mis malos augurios, porque ahora ya puedo decir que no soy yo el gafe, que será otro o será simplemente casualidad. Yo recuerdo que me despedí de ti deseándote suerte en Francia, y, bueno, sólo por eso no voy a ser el talismán, pero ya queda confirmado que el gafe tampoco. Pero me hiciste sufrir, Juanma, qué subida más agónica. La guerra que se desató en el pelotón antes de la subida hizo que comenzarais la ascensión con una renta más bien paupérrima. Yo, desde luego, no os daba ninguna opción. Pero entre que os defendisteis mucho más que dignamente, y entre que por detrás los favoritos se enzarzaron en un tira y afloja defendiendo cada uno sus intereses, os plantasteis en la zona lunar del Ventoux con una ventaja aún suficiente. Pellizotti osó inquietaros, pero se quedó en el intento.

Ya ves lo que es la vida, Juanma, la de veces que te has quedado en el intento, y cuando menos te lo esperas.... Ya sabías lo que era ganar en la Vuelta y en el Giro. Te faltaba el Tour, pero una vez que decidiste venir a Rabobank, sabías de sobra que al Tour te tocaría ir a trabajar. "Yo ya soy veterano y he visto hasta dónde he llegado trabajando para mí mismo, así que prefiero ir a un equipo en el que se me valore para explotar mis cualidades en montaña ayudando a un líder", me dijiste un día. Quién te iba a decir que sería este año el que te estrenarías en el Tour. Y encima a lo grande, en el Ventoux. Un, dos, tres, despierta ya, Juanma, que aunque lo parezca, no es ningún sueño. Enhorabuena, lo celebraremos.

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