La oposición kirguiza denuncia fraude en las elecciones

Crisis política en la antigua república soviética, clave en la guerra afgana

Las elecciones presidenciales en la República centroasiática de Kirguizistán, estratégica en la guerra contra los talibanes, han derivado en escándalo y desórdenes. La oposición asegura que los comicios son ilegítimos y denuncia masivas falsificaciones, mientras su principal candidato, el ex primer ministro Almazbek Atambáyev, se ha retirado de la carrera electoral cuando la votación todavía estaba en curso.

Tanto EE UU como Rusia tienen bases militares en Kirguizistán, cuya importancia estratégica es difícil de subestimar. Esta antigua República soviética desempeña, a través de la base aérea estadounidense de Manás, un vital papel en el abastecimiento de las tropas en Afganistán.

Junto con Atambáyev, líder del movimiento Oposición Unificada, abandonó la lucha por la presidencia el independiente Zhenisbek Nazralíyev. El favorito en estos comicios es el actual presidente, Kurmanbek Bakíyev, quien llegó al poder como resultado de la llamada revolución de los tulipanes en 2005, que hizo caer el régimen de Askar Akáyev. Las encuestas a pie de urna en la tarde de ayer daban el 67% de los votos a Bakíyev, muy por delante de sus cinco rivales, ocupando el segundo lugar Atambáyev con casi el 13%.

Tanto Atambáyev como Nazralíyev exigen la anulación de las presidenciales de ayer y la celebración de nuevos comicios. Ambos anunciaron la retirada de la carrera por la jefatura del Estado después de que la comisión electoral anunciara que ya había acudido a las urnas más del 50% del censo y que, por tanto, las elecciones eran válidas. El anuncio no tiene consecuencias jurídicas, ya que la ley estipula que se permite renunciar a la lucha por la presidencia sólo hasta tres días antes de la celebración de los comicios.

Mientras tanto, en Balikchí, localidad ubicada al oeste del lago Isyk-kul, la policía usó gases lacrimógenos e hizo disparos al aire para disolver una manifestación de protesta por el "fraude" en las elecciones, según informaron representantes de la oposición. La policía local confirmó que hubo un incidente en esa ciudad de unos 40.000 habitantes, pero dijo que no ha habido ningún herido.

Bakíyev ha prometido que en caso de ser reelegido -y nadie duda que así será- mantendrá un equilibrio en sus relaciones con Moscú y Washington. El presidente kirguizo ha practicado hasta ahora una veleidosa política internacional, destinada a sacar el mayor provecho de sus socios extranjeros.

Así, Bakíyev anunció en dos oportunidades el cierre de la base estadounidense de Manás -la última en febrero pasado, después de sacar a Rusia un préstamo por 1.400 millones de euros-, pero finalmente ha terminado por dejarla, bajo otro nombre y a mayor precio. Los comentaristas sostenían que el crédito moscovita estaba condicionado precisamente a la clausura de la base, pero el Kremlin siempre lo ha negado. Actualmente, Rusia está negociando con Kirguizistán la apertura de otra base -además de la aérea que tiene en Kant desde 2003- en el sur, cerca de la frontera con Uzbekistán.

Kirguizistán y el resto de las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central han permanecido en calma desde 2005, aunque los analistas militares creen que la ofensiva de las tropas estadounidenses en Afganistán y Pakistán puede haber forzado a los talibanes a buscar refugio en aquéllas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 24 de julio de 2009.

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