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La patera de Barbate llegó a la costa por un punto ciego del SIVE

El mar arroja el cadáver de la octava víctima mortal, un menor de edad

Fue alrededor de las siete de la mañana cuando un particular realizó la primera llamada a la Guardia Civil. Una patera estaba llegando al faro de Trafalgar (Barbate, Cádiz). Cuando llegaron los agentes y el resto del operativo de rescate, era demasiado tarde. La embarcación había volcado y algunos de sus ocupantes, al menos ocho, murieron. ¿Por qué el potente Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE) que controla toda la costa gaditana no se percató de la presencia de estos inmigrantes? Ayer empezaron a darse respuestas. A la misma hora las cámaras seguían una lancha que trataba de alcanzar una playa cercana a gran velocidad. Fuentes de la Subdelegación del Gobierno de Cádiz también reconocen que hay zonas, como es el caso del cabo Trafalgar, donde las pantallas del SIVE no alcanzan.

Cuando llegaba la patera, las cámaras seguían a una lancha que iba a otra playa

El número de supervivientes de la tragedia asciende ya a 15 personas

El mar arrojó ayer el octavo cadáver de la nueva tragedia de la inmigración clandestina que sufre la costa de Barbate. El mismo mar que todavía no ha terminado de arrojar la veintena de desaparecidos de otra embarcación naufragada hace escasas semanas a unas millas de Tarifa. El último fallecido era un joven menor de edad. La lista de supervivientes encontrados ha subido hasta 15. Los últimos fueron encontrados deambulando por los alrededores de la playa más próxima al faro de Trafalgar, donde aparecieron la embarcación y los primeros cadáveres.

La patera, de madera inconsistente y apenas seis metros de eslora, llevaba a unas 30 personas, según el testimonio de los supervivientes. Habían salido de Kenitra (Marruecos) esa misma noche y tenían previsto llegar al amanecer. Fuentes de la investigación y de organizaciones humanitarias han explicado que la embarcación no se perdió.

Su destino era arribar junto al faro y descargar rápidamente a los ocupantes. A la mayoría les iban a trasladar en coches o furgonetas a otros puntos del país. Pero o bien las rocas o bien los nervios del último momento provocaron el vuelco de la embarcación. Todo ocurrió a escasos metros de la orilla.

El SIVE debería haberse percatado mucho antes de la presencia de esa patera pero no lo hizo. El Gobierno explicó ayer que, a la misma hora que la patera trataba de llegar a la costa, el SIVE estaba siguiendo una lancha semirrígida en la playa. Llevaba tres motores de 250 caballos de potencia. La sospecha principal fue que trataba de dejar droga pero posteriormente fue encontrada sin carga y abandonada. Una teoría es que remolcara la inestable patera hasta cerca de la costa y luego la soltara a escasos metros. Otra es que pudiera servir de señuelo para permitir la fácil entrada de la embarcación con inmigrantes. La realidad es que el SIVE vio la lancha, pero no la patera cargada de personas.

Las mafias saben donde actúan. Las cámaras del sistema de vigilancia no son infalibles. Por eso los grupos organizados suelen usar embarcaciones pequeñas y de escasa altura que, por la noche, pueden esconderse entre las olas. La noche de la tragedia apenas había oleaje pero el promontorio que supone el cabo de Trafalgar en un obstáculo, del que se aprovechan los que trafican con personas y con droga. Hay tramos que las cámaras no ven, según se reconoce desde sus propios responsables. Es el que aprovechan en tramos de Conil y en Sanlúcar, cuya seguridad se ha reforzado ahora para evitar esos puntos ciegos del SIVE.

Organizaciones que trabajan con inmigrantes como la asociación Proderechos Humanos de Andalucía o el secretariado de migraciones del Obispado de Cádiz y Ceuta han denunciado la falta de eficacia del Sistema Integral de Vigilancia Exterior a pesar de su elevada inversión. Proderechos Humanos ha convocado hoy una concentración en Conil en memoria de las víctimas. El Ayuntamiento de Barbate ha decretado un día de luto.

El alcalde de Barbate, Rafael Quirós, del PSOE, se quejó de que la aparición de los cadáveres en la playa entre el lunes y ayer se convirtiera "en un espectáculo". El regidor local explicó que muchos bañistas acudieron a la zona de la tragedia para tomar fotografías de los cuerpos sin vida de los inmigrantes fallecidos. Por otro lado, el Obispado ha hecho un llamamiento a las parroquias de Cádiz para que dediquen sus homilías este fin de semana a las últimas víctimas de la inmigración clandestina.

Hasta las costas andaluzas llegó ayer por la tarde otra patera, que fue avistada por un avión de vigilancia aduanera a 44 millas al sur del Cabo de Gata. Una patrullera de Salvamento Marítimo rescató a los 38 inmigrantes que viajaban en la embarcación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de julio de 2009