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CARTAS AL DIRECTOR

Por una vida digna

Cuando se trata de reivindicar la eutanasia la mayoría de los colectivos y de las personas únicamente se acuerdan de los enfermos terminales, que son las personas que les queda un período corto de vida, puede ser de días o meses, para que este trance inevitable sea evitado y puedan tener una muerte digna.

Padezco una neuropatía crónica degenerativa en ambas piernas, como consecuencia de nefastas operaciones de columna vertebral realizadas por médicos privados asociados a sociedades médicas. Tomo el máximo que mi cuerpo me permite de analgésicos opiáceos; tengo un estimulador eléctrico implantado. Esto me alivia una parte del dolor, pero en absoluto para hacer una vida digna. En España como es bien sabido no está legalizada la eutanasia, aunque se permiten ciertos supuestos de sedación en pacientes terminales.

Independientemente de que estoy totalmente de acuerdo con la eutanasia para pacientes terminales, creo que es todavía más importante en pacientes con un sufrimiento crónico, con una esperanza de vida sine die, pues aparte del calvario del sufrimiento físico diario se une la incertidumbre de no tener fecha de término.

Ahora que tanto se habla del aborto por ser una realidad que se practica 100.000 veces al año en España, parece que no quiere hablarse de la eutanasia, cuando es un hecho innegable que al final todas las personas nos vamos, y estoy seguro de que la mayoría de las personas preferirían una vida más corta pero de calidad, que no una vida más larga pero llena de sufrimiento y dolor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de junio de 2009