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CARTAS AL DIRECTOR

Derecho a opinar

Dice el señor Biel, vicepresidente de Aragón, que el derecho con mayúsculas es opinable. Para la mayoría de los ciudadanos, casi todo es opinable, pero probablemente una de las pocas cosas en las que todos estamos de acuerdo es en que las leyes, el derecho y sobre todo lo que atañe a la justicia es indiscutiblemente acatable. En aras a esa posible opinabilidad, me acojo a ese derecho, me voy a permitir opinar sobre nuestro vicepresidente. Posiblemente, y con permiso de Marcelino Iglesias, más conocido por el hombre gris, el político más nefasto de la reciente historia de Aragón.

La futura aprobación de la ley de Centro de Ocio de Alta Capacidad nos ha demostrado una vez más su forma de proceder. Se aprueba una ley por y para que un proyecto como Gran Scala salga adelante, es decir, a la carta. Con ella se crea un guantánamo jurídico, se regala el territorio a especuladores y timadores de poca monta, y en aras de unos más que discutibles beneficios, ¿para quién o quienes?, se llega incluso a despreciar y banalizar el trabajo de los letrados de las propias Cortes, las suyas y las nuestras. No nos olvidemos de este detalle diciendo que ante los avisos de inconstitucionalidad que plantean muchos de los artículos de esta ley, "el derecho es opinable". ¡Qué vergüenza de político, señores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de junio de 2009