Abstención récord en el referéndum para la reforma electoral en Italia

Los votantes desairan a sus políticos con una participación de sólo el 23%

Los italianos dieron ayer una sonora patada al cubo de la basura y pusieron a reflexionar a su decepcionante clase política. Las urnas emitieron un mensaje límpido: hartazgo. Por un lado, del espectáculo de velinas y prostitutas que ofrece el primer ministro; por el otro, de la retórica postiza y la falsa oposición. El referéndum electoral auspiciado por los dos grandes bloques registró un 23% de participación, la más baja de la historia del país. Quedó anulado por falta de quórum (el 50% más un voto). El segundo turno de las municipales y provinciales alejó al primer ministro, Silvio Berlusconi, del sueño de legitimarse en las urnas. El centro-derecha perdió las cuatro alcaldías importantes en liza.

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La afluencia a las urnas, en un fin de semana marcado por la lluvia, fue insólitamente baja para el país que más vota en Europa. En el segundo turno de las municipales se dirimían 12 capitales y 86 ciudades, y depositó su papeleta el 61% del censo (76% en el primer turno). Mientras, para las 16 diputaciones en juego la participación bajó al 45% (frente al 70% de hace solo quince días).

Estas dos semanas han sido pródigas en revelaciones sobre la agitada vida privada de Silvio Berlusconi, y eso quizá explique algunas cosas. Al aliarse con el resto de la izquierda para el desempate final, el Partido Democrático no paga su indefinición ni su falta de liderazgo como en la primera vuelta. Gana Bolonia, Florencia y Bari por casi 20 puntos, y en Padua se impone por cuatro puntos.

En Bari, donde dos candidatas de La Puglia Prima di Tutto (Puglia antes que nada), lista asociada con el PDL, han denunciado a la fiscalía haber llegado a la política tras asistir a fiestas con Silvio Berlusconi, la izquierda logra el 59% de los votos.

En las provinciales, la mayor abstención parece castigar al centro-izquierda: el centro-derecha logra las diputaciones de Venecia, Lecce y Parma; el PD gana en Turín. En la provincia de Milán, donde no se conocía el resultado final, la derecha iba por delante por 3.000 votos. Hace 15 días obtuvo 160.000 más.

La Liga del Norte se mostró exultante por el anunciado fracaso del referéndum, ya que la consulta debía dar a la actual ley electoral un sesgo más bipartidista que dañaba a los partidos medianos y pequeños. "Querían destruirnos y hemos ganado otra vez", dijo el ministro de Simplificación Legislativa, Roberto Calderoli.

Berlusconi promovió la reforma electoral de forma consensuada con el Partido Democrático bajo la idea común de impedir el regreso al Parlamento de la izquierda radical y restar poder a la Liga. Y sale mal de una aventura que, de haber prosperado, le habría garantizado gobernar en solitario en el hipotético caso de volver a vencer.

Debilitado por los escándalos, el primer ministro ha sido intimidado por la Liga, que le ha sostenido a cambio de que no apoyara la consulta. Así que Italia seguirá teniendo el mismo sistema electoral que tenía. Se llama porcellum, pero se conoce como porcata (cerdada).

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 23 de junio de 2009.

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