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Reportaje:

Coche de lujo... y radar camuflado

La Guardia Civil de Tráfico utiliza seis Mercedes para 'cazar' infractores

Piiiiiii. "Atención, vehículo gris claro, por el carril izquierdo a 141 kilómetros por hora. Multa de 200 euros y tres puntos del carné de conducir". El radar camuflado de la Guardia Civil acaba de detectar a una conductora que supera con creces el límite de velocidad de 100 kilómetros por hora que hay fijado en la vía. Un potente dispositivo la ha medido en tiempo real y ha hecho una foto que no deja lugar a dudas. En sólo dos horas, los agentes ponen una decena de denuncias en la M-40, una de las vías más transitadas de Madrid. De lo que no se han percatado algunos de estos automovilistas es de que han sido pillados por uno de los seis flamantes Mercedes camuflados de Guardia Civil que están repartidos por toda España. EL PAÍS ha pasado una mañana a bordo de uno de ellos.

"¿El récord? Un hombre que iba a 213 por hora en una zona limitada a 100"

El operador del radar, el cabo Bermejo, lanza el aviso a sus compañeros, que ocupan un coche patrulla un kilómetro por delante del Mercedes. Ellos serán los encargados de parar a los infractores y notificarles la denuncia. El coche patrulla se sitúa por sorpresa delante de él, le alerta con las luces y el guardia civil saca el brazo por la ventanilla para indicarle el lugar en el que debe detenerse. Las reacciones de los conductores varían mucho. Unos ponen cara de desesperación, otros de rabia, y algunos de impotencia. También están los que se lo toman con resignación. "Suelo ir a esta velocidad. Controlo los radares fijos, pero no he visto el coche camuflado. Iba con mucha prisa. Llegaba tarde a una reunión. Ahora, al menos, tengo una excusa para no ser puntual", explica Quira, la conductora del BMW, la primera denunciada del día. "No me extraña que vayan en esos coches, con el dinero que sacan con nuestras multas ya pueden pagarse eso y mucho más", protesta.

La visión del vehículo de lujo eleva varios puntos el enfado de los automovilistas. "A la gente le ha llamado mucho la atención, pero a veces no es necesario un coche tan grande, que además es muy duro para conducir tantas horas. Es mejor un coche mediano que pueda meterse en cualquier lado", reconocen los agentes.

Apenas han recorrido tres o cuatro kilómetros y cae un nuevo infractor. En este caso se trata de un Mercedes deportivo. El radar lo ha detectado a más de 120 por hora. Y surge la protesta. "¿Acaso es peligroso ir a esa velocidad con tres carriles por sentido? Esto sólo lo hacen por afán recaudatorio", afirma Ricardo, el trajeado conductor. La excusa del buen estado de la carretera y la queja de que otros van más veloces son las más repetidas por los infractores pillados. Los guardias civiles explican que éstos se sienten especialmente molestos cuando la denuncia conlleva la retirada de puntos: "Cuando hablas de puntos cambia la actitud, es lo que a la gente realmente le hace daño". El cabo señala que ha llegado incluso a abrir diligencias por insultos o amenazas. "Sólo les puedo responder una cosa: yo trabajo para que tú no te mates". Pero tanto esfuerzo a veces se escurre entre los dedos. Al menos dos de los denunciados aseguran que a pesar de la sanción no tienen intención alguna de cambiar de actitud.

"Hemos multado a personas que iban a más de 140 hablando por el móvil y con su hijo pequeño detrás. ¿Qué le importa su vida y la de su hijo, si comete esas imprudencias?", señala el agente Contento. En la zona que patrullan, en el noroeste de la capital, se topan a menudo con personajes de la prensa rosa, deportistas, políticos, presentadores de televisión, actores: "A los futbolistas del Madrid les hemos parado a casi todos, a alguno hasta tres veces", comentan los guardias civiles. También se encuentran con personas de gran poder adquisitivo que creen estar por encima de la ley: "Hace poco paramos a un hombre con un Porsche que nos dijo: '¡Ah!, ¿pero es que este coche tiene que pasar la ITV? No tenía ni idea". "Ves gente con coches de 240.000 euros que no se preocupa de gastar 100 euros por un manos libres", explica el cabo.

El vehículo, color plata, lleva una antena negra en la parrilla delantera, que es la que mide la velocidad. También tiene un potente flash camuflado como si fuera un antiniebla. Es el que pega el destello y que muchos conductores ven en el retrovisor. Dentro, una cámara hace la foto y la pasa de forma inmediata al ordenador, donde se archivan las imágenes.

La jornada soleada permite ver la carretera sin problemas, lo que se traduce en que algunos conductores vayan "ligeros". "Cuando más multas ponemos es por la mañana. La gente suele ir con mucha prisa porque llega tarde al trabajo o a reuniones", explica Bermejo.

Pero, ¿cuál es el prototipo de infractor? Los agentes reconocen que no hay un perfil básico. Ahora se llevan más multas los coches pequeños y medianos que alcanzan velocidades extraordinarias para el poco peso que tienen. También los turismos más grandes y potentes. Eso sí, se nota que se corre menos, y los reyes del acelerador siguen siendo, "por norma general", los hombres.

¿Y los radares fijos han quitado trabajo a la Guardia Civil? En principio, no. Los conductores pegan el frenazo al pasar por el pórtico y evitan la multa, pero no saben que a pocos kilómetros puede haber otro del instituto armado. "A nosotros es más difícil que nos vean o que sepan dónde nos ponemos. Por eso podemos ser más efectivos", comenta el agente Crespo.

La mañana transcurre con un goteo de denuncias. El siguiente es un monovolumen, cuyo conductor va a 128 por hora. Detrás lleva a su hijo, ajeno al enfado de su padre. "Siempre cogen a los más gilipollas. Estoy mucho en la carretera y veo auténticas burradas. A esos nunca los pillan", protesta César Blanco. Su prisa le ha supuesto 100 euros. "Siempre intentamos pararlos para identificar al conductor. Y más ahora que superar los límites puede ser considerado delito", añade el cabo. Pero a veces es imposible: recientemente, detectaron a un conductor de Majadahonda que pasó a 213 por hora en un lugar restringido a 100.

La mañana se cierra con una bronca a varios conductores por utilizar a baja velocidad el carril izquierdo, una mujer que se libra por los pelos de una multa por usar el móvil y con 10 conductores denunciados por correr demasiado, de los que ocho han recibido en mano el boletín de denuncia. A los otros, la desagradable sorpresa les llegará por correo. Al menos, esta vez su imprudencia la podrán pagar con dinero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de junio de 2009