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Reportaje:

No sólo música para niños

SónarKids se estrena hoy en el CCCB con una oferta familiar

Una vez acabado el Sónar propiamente, con los conciertos del sábado por la noche exprimiendo al público, se abre una nueva puerta: SónarKids. Esta novedad es un mundo aparte, que tendrá lugar hoy (de 10.30 a 20 horas) en los escenarios de Sónar de Día, en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. La idea básica es acercar la música electrónica, y lo que supone, al público infantil. Artistas tan variopintos como Laurent Garnier, Miqui Puig, Beardyman y Jordi Labanda adaptarán sus discursos a una diversa audiencia -menores de 14 años- mediante actividades destinadas a despertar y estimular su creatividad. Es una fiesta para niños, que deberán ir acompañados de adultos, pero sólo para ellos. Adultos sin coartada infantil no podrán entrar. Los visitantes de cero a tres años tienen entrada libre.

La iniciativa ha generado cierto debate sobre la necesidad o no de establecer una categoría de música infantil. El tópico nos indica que a los infantes hay que ofrecerles música suave, o incluso clásica, para que les llegue, para que la puedan entender. Carsten Nicolai, el nombre que hay detrás de Alva Noto, arremete contra esta idea. "Es un gran error", sentencia Nicolai, que agrega: "hay que dejar de tener una perspectiva de música para padres y otra de música de niños".

Vladislav Delay, alma máter de Luomo, añade un elemento: "Depende del humor que tengan en ese momento para que reaccionen de una manera o de otra". Nicolai expone: "a los niños les gusta moverse, por lo que pensar siempre en música suave o melódica para ellos es un error". Este músico experimental reconoce que a sus tres hijos les encanta Missy Elliott, aunque que él prefiere pinchar a los Jackson 5, "porque son muy movidos y en el fondo les alucina". Insiste en que "los chicos no son como animales que reaccionan de una manera dependiendo de si el sonido es grave o agudo".

¿Tienen capacidad de abstracción a los tres años? Ante esta pregunta, Nicolai se dirige apasionadamente al entrevistador: "Pues claro que son abstractos, lo son mucho". Alva Noto asegura que "el problema es que los adultos no sabemos cómo perciben ellos". Además, para Nicolai este sector de público tiene otra característica: son más honestos.

Pero, ¿y qué piensan los que deben hacer música para los niños? Es interesante el caso de David Dosdedos, con 12 años de experiencia como dj, que colabora con SónarKids con un set en el que por primera vez ha podido montar sus propios videoclips. Él entiende que sí debe haber un sonido pensado para los más jóvenes. "Hay un código específico, pero eso plantea muchas dudas a la hora de encarar el montaje porque no es lo mismo un preadolescente que un crío de dos años", indica Dosdedos. La diferencia se ve en los ejemplos claros. Para los más pequeños, imágenes y sonidos más o menos básicos, pero que les inciten a la imitación, a bailar, a moverse. Y los mayores sentirán complicidad por piezas cómo D.A.N.C.E., de Justice. "Sí, hace falta música infantil, es como cualquier evento para niños, pero desde un punto de partida distinto", resume Dosdedos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de junio de 2009