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Reportaje:

El Hermitage se proyecta a Europa

El museo ruso abre una sede permanente en Ámsterdam - Una muestra sobre los zares inaugura la apuesta de la pinacoteca por convertirse en marca global

Mijaíl Piotrovski, director del Museo del Hermitage, estaba ayer de muy buen humor. Tanto, que durante la presentación en Ámsterdam de la primera sede del gran museo fuera de los refinadas fronteras de San Petersburgo, se permitió bromear con la historia reciente de su país. "Espero que me hagan ustedes las preguntas adecuadas para mis respuestas", dijo, parafraseando a Henry Kissinger, antiguo secretario de Estado estadounidense en plena guerra fría. De esa forma inequívocamente lúdica, pretendía demostrar la misma seguridad del político y teórico de la diplomacia. Aunque en su caso hablara de arte y de las bondades de la nueva sala holandesa.

Abierta en un antiguo asilo del siglo XVII que conserva la fachada pero luce un interior ultramoderno, acogerá de forma periódica las colecciones de la famosa pinacoteca de la ciudad que Pedro el Grande fundó en 1703 a orillas del río Neva. La primera muestra está lista y se dedica a La corte rusa, palacio y protocolo en el siglo XIX. La reina Beatriz de Holanda, y el presidente ruso, Dmitri Medvédev, la inauguran hoy.

"El siguiente paso será abrir el centro de arte en Internet", afirma el director

"San Pedro (patrono de San Petersburgo) estaría contento con lo que hemos hecho", añadió ayer Piotrovski, cerrando así, con una evocación del santoral impensable en otros tiempos, el ciclo más convulso de la historia de su país. Es tiempo de cooperación entre Holanda y Rusia. La hora de los gestos de apertura cultural con Europa. Y el experto ruso se congratuló ayer frente a otro río, el Amstel, que da nombre a la capital holandesa. Porque el Hermitage de Ámsterdam no es sólo ya el museo más moderno del país. Con sus 9.000 metros cuadrados de superficie, auditorio, tiendas, centro de estudio y un Hermitage para niños, se postula asimismo como el mejor escaparate de los tesoros guardados por la casa madre rusa. Más de tres millones de obras de arte antiguo, cuadros, porcelanas, ropajes, monedas, armaduras y libros, coleccionados por los zares durante siglos.

Ellos se apasionaron por las obras de los maestros flamencos, los españoles Murillo y Zurbarán, las esculturas griegas y renacentistas, las madonnas de Leonardo da Vinci y Rafael, o los impresionistas franceses. Sus compatriotas actuales desean convertir el museo en una marca, pero de las buenas. "En un concepto global capaz de acercar la colección a otro público hasta dar en el futuro todavía un paso más: el Hermitage en Internet", afirmó el director ruso.

En Holanda, su visión encontró enseguida eco. Sobre todo porque Ernst Veen, empresario cultural y director del Hermitage de Ámsterdam, acariciaba la idea de abrir una dependencia de estas características desde hace años. "Cuando la colaboración cobró forma, visité a mis colegas de los museos nacionales, el Rijksmuseum, el de Van Gogh, el de Arte Moderno, para asegurarles que no les haríamos la competencia. Ahora tenemos un centro del siglo XXI en un edificio del siglo XVII, y somos afortunados. Todos nuestros patrocinadores comprometieron sus aportaciones antes de la crisis", admitió, provocando las risas de todos.

A diferencia de otras sucursales artísticas, el Hermitage de Ámsterdam cuenta con una dirección independiente, y la renovación del asilo no sobrepasó el presupuesto original de unos 40 millones de euros. "Pedro el Grande vino a Holanda a aprender a construir barcos, y acabó trasladando el plano de Ámsterdam a San Petersburgo", recordó Veen. "Si lo miran bien, lo de hoy es una forma de hermanar dos ciudades que se miraban ya la una a la otra", subrayaría luego una de las expertas holandesas que mostraba los impresionantes trajes de la corte rusa. La muestra permanecerá abierta hasta el 31 de enero de 2010. Los preparativos de la siguiente, dedicada a Braque, Matisse y Picasso, han empezado ya.

Una vida azarosa

- Fundado por Catalina II en 1764, el museo guarda más de tres millones de objetos de Europa y Oriente desde la Antigüedad hasta el siglo XX, adquiridos por los zares durante varios siglos.

- Tras el triunfo de la revolución bolchevique de 1917, fue declarado museo estatal. Durante la Segunda Guerra Mundial, las piezas se trasladaron a Yekaterimburgo, en los Urales.

- Tuvo que ser restaurado

en 1944, debido a los daños que sufrió en el sitio de Leningrado (como se llamó San Petersburgo entre 1924

y 1991). Hoy es una de las mayores pinacotecas del mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de junio de 2009

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