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EE UU pide a España que acoja a cuatro presos de Guantánamo

Moratinos asegura que estarán vigilados y no serán un riesgo para la seguridad

El enviado especial del presidente Obama para el cierre de Guantánamo, el diplomático Daniel Fried, planteó ayer formalmente al Gobierno español que acoja en su territorio a cuatro de los 232 reclusos que siguen aún en el presidio ilegal levantado por EE UU en territorio cubano.

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, aseguró que las peticiones se estudiarán "caso por caso" y que se responderá cuando concluya el estudio de los expedientes, para lo que no hay plazo. No obstante, tanto el propio Moratinos como la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega o el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, expresaron la "predisposición favorable" de España a colaborar. Aunque Zapatero añadió, en declaraciones a Cuatro, que se trata de una "situación complicada" que requiere un "estudio jurídico".

El Ejecutivo declina la oferta de Washington de correr con parte de los gastos

Frente a la "preocupación" mostrada por el portavoz de Asuntos Exteriores del PP, Gustavo de Arístegui, quien alertó del riesgo de que sean potenciales terroristas o personas "fuertemente ideologizadas" -es decir, fanáticos-, Moratinos aseguró que "la seguridad de los españoles quedará garantizada".

Aunque los ex reclusos no tienen cuentas pendientes con la justicia -como consta en sus expedientes, en los que figura la expresión Clear for release (Limpio para liberar)- y, por tanto, quedarán en libertad cuando pisen suelo español, Moratinos anunció que estarán sometidos a un "sistema de vigilancia y observación". El ministro se remitió al precedente de los tres palestinos acogidos en España en mayo de 2002 -después de que Israel levantase el cerco de la Basílica de la Natividad, en Belén- que, a su juicio, es "bastante similar". Los tres palestinos, que se alojaron en una casa forestal de Soria, estuvieron vigilados por la Guardia Civil, pero fue porque así lo aceptaron.

El Gobierno cuenta con que también los ex reclusos lo admitan ahora, pues quienes vengan a España lo harán voluntariamente y dispuestos a aceptar las condiciones que se les ofrezcan. La mayor preocupación se refiere a los trastornos psicológicos que puedan padecer tras años internos en Guantánamo.

Aunque Estados Unidos ha ofrecido la posibilidad de financiar parte de los gastos que generen los ex internos, el Gobierno español descarta solicitar dinero y asume que correrá con todos los gastos.

Moratinos no quiso revelar la identidad ni la nacionalidad de los cuatro internos que EE UU quiere entregar a España (según fuentes diplomáticas, se trata de sirios y tunecinos) y no descartó que en el futuro pueda solicitar algún traslado más.

Mientras Arístegui, del PP, pidió al Gobierno la "máxima información y transparencia", Willy Meyer, eurodiputado de IU, anunció que si algún ex recluso de Guantánamo viene a España pedirá que se abra un proceso a la Administración de Bush por detención ilegal y tortura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de junio de 2009