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Lionel Shriver disecciona la infidelidad en su nuevo libro

Irina vive muy a gusto en pareja con Lawrence, inteligente, amable y comprensivo. Pero un día salta la chispa con un amigo de ambos, Ramsey, guapo y deportista (es campeón de snooker), y se ve arrastrada en un torbellino de sentimientos, de deseo y de culpa. Este es el argumento de El mundo después del cumpleaños (Anagrama), de la escritora estadounidense Lionel Shriver (1957). La gracia de la novela, además de su magistral disección del mundo de la infidelidad, estriba en que Shriver narra en capítulos alternos la historia en sus dos posibles desarrollos: es decir, tanto lo que sucede si Irina decide ser infiel como lo que pasa si decide permanecer fiel.

"De lo que hablo es de todo lo que está encerrado en un beso", explica. "La novela trata sobre una mujer que elige. Si elige besar al jugador de snooker se desencadena todo. Si decide que no hay beso, se queda con su pareja. Me interesa mucho ese momento de decisión: quién es nuestra pareja cambia absolutamente nuestras vidas". La idea de los universos paralelos, "es una literaturización de todo lo que te pasa por la cabeza cuando tienes que decidir". La novela tiene un giro dramático. "Tienes que pagar un precio por la elección. Y creo que cuanto mejor persona eres mayor precio pagas por la infidelidad".

Parafraseando a Flaubert, "¿Irina, c'est moi?" "Sé del tema", admite sin subterfugios, "en un momento de mi vida tuve que escoger". El sexo juega un papel importante en la novela, las fantasías de Irina, su deseo de la boca de Ramsey, de bajarle la cremallera y de, sin ambages, "follárselo". "He querido hablar del sexo de manera natural, es asombroso cómo le cuesta a la gente hacerlo y cuántas mentiras se dicen".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de junio de 2009