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14 barrios de Barcelona limitan la velocidad a 30 kilómetros

Ciutat Vella aprovecha la medida e impulsa rutas seguras para bicicletas

Las grandes manchas rojas y los indicadores de 30 kilómetros por hora en blanco sobre el asfalto se están extendiendo poco a poco por los núcleos antiguos de prácticamente todos los distritos de Barcelona. Los trabajos empezaron el mes pasado y ahora son visibles en 14 barrios de la ciudad: Raval en Ciutat Vella; Hostafrancs y la Bordeta en Sants; Sant Ramon y Maternitat en Les Corts y bastantes calles del centro de Gràcia, entre otros. El objetivo que se ha marcado el Consistorio es que a finales de este año algo más de 200 kilómetros de las calzadas tengan una limitación de tráfico de 30 kilómetros por hora.

El motivo es doble: que el tráfico sea más fluido en el centro de algunos barrios y crear rutas seguras en calzada para las bicicletas. Sobre todo después de que las estadísticas hayan demostrado que la bicicleta se ha convertido en un modo de transporte urbano (90.000 trayectos diarios) y para corregir la práctica de algunos usuarios del Bicing de circular por las aceras por miedo a la calzada. En teoría, supone que los vehículos de motor deben respetar la limitación de esa velocidad para que las bicicletas puedan compartir las calzadas de forma segura. Eso defiende el regidor de Movilidad, Francesc Narváez. En la práctica, sin embargo, muchos conductores ignoran qué quiere decir la limitación a 30 kilómetros por hora y la cohabitación de motor y bici no resulta fácil.

La limitación de la velocidad se extiende a 215 kilómetros

Ciutat Vella impulsa una red de itinerarios para las bicicletas

En el caso de Ciutat Vella, la regidora Itziar González ha decidido aprovechar la señalización de buena parte del distrito como zona 30 para crear iinerarios seguros para las bicicletas. "Cada vez hay más quejas de los vecinos del distrito porque las bicicletas circulan por todas las calles peatonalizadas y por las calzadas sin respetar el sentido de la circulación. Y por otra parte, Ciutat Vella no puede expulsar a las bicicletas porque es el modo de transporte más sostenible, además de caminar", apunta. La edil encargó a la Universidad Politécnica de Barcelona un estudio que hace propuestas para enlazar los carriles bici que llegan al distrito desde el Eixample. Son ocho recorridos, cuatro de ellos en sentido horizontal y otros tantos en vertical, que pretenden comunicar los barrios de Ciutat Vella evitando algunas calles peligrosas, como la Via Laietana. En ese caso, por ejemplo, la alternativa es la calle del Sots-tinent Navarro. Parte de esos recorridos se prevén en las calzadas que ya se están señalizando como zonas 30 y algunas de las conexiones entre ellas se hacen a través de otras vías paralelas.

Los itinerarios estarán señalizados tanto en calzada -utilizando colores para advertir que es zona de bicicletas- como en soportes verticales que informarán del trazado. La idea es que el tráfico de bicicletas se canalice en esos itinerarios y evitar las situaciones de conflicto entre peatones y ciclistas. Algo que se agrava en la temporada de primavera verano con los recorridos turísticos en bici.

El documento que contiene la red de recorridos de bicicleta será presentado en el pleno del distrito y la regidora confía en empezar a trasladarlo a las calles el próximo otoño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de junio de 2009