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Reportaje:

Fotografía en la era de Acuario

Una exposición recuerda la explosión de retratos de lo cotidiano en los setenta

Hubo un momento en que los fotógrafos bajaron del pedestal del esteticismo y del gran fotorreportaje para volver sus cámaras hacia sus propios ombligos y a los de quienes tenían más cerca. Fue en los años setenta, con una generación de autores que amplió los horizontes de la fotografía al unir, como nunca se había hecho hasta entonces, el arte con la vida sin más, con lo cotidiano. Lo importante no era ya el encuadre, ni la búsqueda de la belleza.

La exposición Años 70. Fotografía y vida cotidiana, que se muestra en el Centro de Arte Fernán Gómez hasta el 27 de julio, organizada por la Fundación Banco Santander en el marco de PhotoEspaña, es la propuesta de los comisarios Paul Wombell y Sergio Mah. Recorre, a través de más de 200 obras de 23 artistas de todo el mundo, un momento en el que se ve "cómo la conexión que se fraguó entre fotografía y cotidianidad vino a restablecer una proximidad entre la práctica artística y la realidad social que andaba perdida en las vanguardias y el surrealismo", explica el segundo.

"Nunca se había inmortalizado gente durmiendo", dice uno de los comisarios

Esta reinvención de la fotografía no tuvo lugar en el vacío. Wombell señala que esta década ha sido largamente ignorada, atrapada entre los políticos años sesenta y la explosión del libre mercado de los ochenta. Pero los setenta fueron años de crisis económicas y sociales, apunta Mah, que modificaron estilos de vida, y en los que surgió una concienciación sobre cuestiones de género, de orientación sexual, de raza, que retaron la identidad del individuo ante sí mismo y ante la sociedad. "Aquellas cosas que antes no tenían sentido, ahora son retratadas de una forma diferente", señala Wombell. "Hasta entonces nadie había fotografiado a gente durmiendo, o simplemente sentada", añade. Fue también un momento en el que los autores se hicieron con el control de su propia obra y empezaron a mostrarla en museos. También encontraron en los libros el formato idóneo para mostrar su trabajo: Ed van der Elksen publicó Eye love you en 1977; David Goldblatt, sus dos primeros libros sobre Suráfrica, On the mines, con Nadine Gordimer en 1973, y Some Afrikaners photographed en 1975; Café Lehmitz, de Anders Petersen, vio la luz en 1978. Algunos exageraron el sentido crítico y subjetivo del reportaje fotográfico, como Allan Sekula, Eugene Richards o Viktor Kolár, hasta llegar sin pudor a lo autobiográfico. Y no faltaron quienes pusieron sobre la mesa el debate sobre la verdad de la imagen fotográfica, al usarla en el ámbito de las prácticas de la performance, como Cindy Sherman, Fina Miralles, Ana Mendieta o Carlos Pazos. En los setenta también se escribieron estudios críticos que son ya referencias ineludibles, como Sobre la fotografía (1977), de Susan Sontag, o Modos de ver (1972), de John Berger.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de junio de 2009