La alianza de Fiat y Chrysler, pendiente de la decisión del juez

Varios acreedores se oponen al cierre de la operación

Fiat tiene toda la artillería pesada concentrada en Chrysler. Pero para aliarse con el fabricante estadounidense, los italianos necesitaban que el juez que supervisa en Nueva York la reestructuración de la compañía conceda su autorización. Una decisión que sacará a la tercera automovilística de Detroit de la suspensión de pagos, justo cuando General Motors está a punto de tomar ese tortuoso camino para poder sobrevivir.

Lo ideal para los de Turín es tener cerrada la operación para el lunes, como indicó en Toronto (Canadá) el consejero delegado de Fiat, Sergio Marchionne. El máximo responsable de la compañía italiana capitanearía la nueva Chrysler en cuanto se le retire la protección que le da la legislación de bancarrota de EE UU. La pretensión de Fiat es que el proceso se culmine en un mes, cuando la propia Casa Blanca había previsto que serían necesarios 60 días cuando forzó la suspensión de pagos y la búsqueda de un inversor.

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Marchionne enfatizó que su prioridad es concentrarse en culminar rápido y con éxito la reestructuración de Chrysler, tras retirarse ayer mismo de la puja por Opel, la filial europea de General Motors. Sin embargo, no descarto poder hacerse con las operaciones de la filial de GM en América Latina. Lo que no parece interesarle son los activos de la sueva Saab, para la que el gigante norteamericano también busca comprador.

En base al plan de reorganización, Chrysler vendería los mejores activos de la compañía a la nueva entidad que salga de la suspensión de pagos. Fiat controlaría el 20% de esa nueva Chrysler con la opción de elevar esa participación hasta el 51%. El resto del capital quedará en manos de los empleados y los Gobiernos de EE UU y Canadá.

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Robert Nardelli, actual consejero delegado de Chrysler, dijo la pasada madrugada que esperaba que la opinión del juez Arthur Gonzalez pudiera conocerse antes del fin de semana. El problema es que algunos acreedores se oponen y podrían forzar que se aplace el cierre de la operación. Fiat ya advirtió que podría retirarse si no cuenta con la luz verde para el próximo 15 de junio.

Nardelli reiteró que esta solución es mejor para los inversores que la liquidación. Y si se llegara a ese extremo, advirtió que los efectos serían "desastrosos" para la industria y el conjunto de la economía. La Casa Blanca ha apadrinado este matrimonio transatlántico, convencida de que es la única manera de que Chrysler sobreviva en un mercado cada vez más competitivo por la rivalidad de fabricantes asiáticos y europeos.

Nardelli, que se puso al frente de Chrysler en agosto de 2007, cuando Cerberus tomó el control de la compañía, explicó que se han reducido costes de forma muy agresiva durante el último año para compensar el desplome en las ventas. Y aunque hubiera preferido ir en solitario, la alianza con un socio mayor se presentó como la mejor opción.

La alianza con Fiat cambiará de una forma radical la estructura y la imagen de Chrysler, que contará con la tecnología para poner en el mercado vehículos más pequeños y eficientes. Los italianos podrán volver a introducir sus utilitarios en EE UU, donde está presente con Ferrari y Maserati.

Entrega de documentos del juicio sobre Chrysler, en Nueva York.
Entrega de documentos del juicio sobre Chrysler, en Nueva York.REUTERS

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