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El 'hombre araña' pierde la red

La Guardia Civil detiene a 20 ladrones de camiones justo cuatro días antes de que volvieran a Rumania

Faltaban sólo cuatro días para que la banda liderada por los rumanos Vasile D. y Jan C., ambos de 30 años, regresara a su tierra natal. Eso sí, debajo del brazo se hubieran llevado miles y miles de euros fruto de los más de 50 robos que les imputa la Guardia Civil. Su especialidad, con la que han traído en jaque al instituto armado durante los últimos cinco meses, eran los robos a camiones en plena ruta. Pero tampoco hacían ascos a asaltar naves industriales o sustraer tabaco. Los compradores de todo lo robado eran tres empresarios de Getafe y uno de Lavapiés, propietarios de estancos y bares en los que daban salida a las mercancías.

Las investigaciones a estos especialistas del robo comenzaron a mediados de enero, cuando se incrementaron los robos en ruta a camiones. Al principio, algunas grandes empresas de distribución dudaron de la veracidad de lo que contaban los conductores e incluso de que no fueran los propios chóferes los autores de los robos. ¿Cómo era posible que un camión de decenas de toneladas fuera asaltado en marcha? ¿Cómo podían los ladrones hacerse sólo con la mercancía más cara? ¿Y cómo actuaban de noche?

Tenían vehículos con techos solares por los que metían la mercancía robada

El último encargo fueron jamones de pata negra valorados en 300.000 euros

Las preguntas tenían muy difícil contestación, pero los discos tacógrafos no dejaban lugar a dudas: los camioneros no habían parado durante los asaltos. Según avanzaba el tiempo, las cosas empezaban a cuadrar. Había un grupo especializado en robar esos camiones. Al principio, se centraron en las autovías de Badajoz (A-5) y Andalucía (A-4). Utilizaban largas rectas y no solían ir más allá de unos 250 kilómetros de Madrid.

Los agentes de Delincuencia Organizada de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil empezaron a tirar del hilo, en la llamada Operación Ruta, a raíz de las denuncias de la asociación que congrega a grandes empresas de logística y distribución. Ya en 2006 se produjeron hechos similares en Valencia. Y hace un año y medio en Alemania. En la ciudad de Dortmund fueron detenidas seis personas con dos coches matriculados en Madrid.

Y la alerta saltó el 18 de febrero. Un camionero llamó desde su móvil porque estaba viendo cómo salían chispas de la partera trasera del tráiler. Patrullas del puesto de Perales de Tajuña salieron a toda velocidad a la autovía de Valencia (A-3) y detuvieron a los cuatro ladrones, acusados de robo con fuerza y delito contra la seguridad del tráfico. Llevaban coches con matrículas alemana y rumana. En su interior había decenas de paquetes de una conocida empresa de distribución. ¡Y bingo! Uno de ellos ya fue arrestado en Valencia en 2006. Los agentes de la UCO siguieron a sus compinches hasta que dieron con un complejo entramado, que les llevó al barrio del Puerto, en Coslada.

Este grupo ha estado muy activo en los últimos meses. Actuaba en todas las autovías radiales de salida de Madrid, excepto la de A Coruña (A-6). Motivo: no tiene largas rectas.

Y es que eran auténticos hombres araña especializados en saltar a los camiones. Tras hacer seguimientos a los tráileres, aprovechaban la oscuridad de la noche. Un turismo se ponía delante del camión y le obligaba a reducir la velocidad hasta que casi estaba parado. Era el momento que aprovechaba otro coche para pegarse a la parte trasera. Uno de los componentes de la banda, especialmente entrenado para ello, se dedicaba a abrir, radial en mano, el remolque. "El coche en el que se iba se alejaba. El que se metía dentro, con una linterna, seleccionaba las mercancías más interesantes, como perfumes, televisores o lo que encontraran. A veces se han montado a algún camión y se han marchado sin nada", explica un capitán de la UCO.

Cuando ya sabía lo que le interesaba, avisaba a sus compañeros por teléfono móvil y éstos arrimaban de nuevo el coche. Entonces les tiraba la mercancía. Solían ir varios vehículos, que se turnaban y que disponían de techos solares por los que introducían las cajas robadas. "Si el botín era muy grande, avisaban a otros compañeros para que vinieran con más coches. Ha habido noches que se han hecho hasta cuatro camiones. A veces han tenido problemas para bajarse. En una ocasión cruzaron un coche en la carretera en Albacete para que saltara el que subió al remolque", añade el mando. También han tenido que desistir de su objetivo. Esto ocurría cuando el camión estaba repleto de cajas y no podían acceder a su interior. Mala suerte. A veces incluso se han encontrado incluso cajas de mercancías en los laterales de las carreteras que no tuvieron tiempo de recoger o que se les cayeron en plena marcha. Muchos de los coches que ha recuperado la Guardia Civil tenían todos los parachoques delanteros destrozados debido a los golpes recibidos por los camiones.

La mercancía era distribuida en cuestión de horas. Antes del robo ya sabían a qué sitio tenían que dirigirse para deshacerse de ella. Lo poco que no podían colocar se lo llevaban a sus domicilios. "Tomaban muchas medidas de seguridad. Cambiaban frecuentemente de móviles, de casas, y casi no hablaban por teléfono. Era gente muy bragada y preparada. Eso complica las investigaciones", relata el capitán.

Los receptadores estaban en Getafe y en el barrio de Lavapiés. De hecho, uno de los últimos golpes que se imputan a estos rumanos es el robo en los almacenes de Logista en Cáceres y Ávila, de donde se llevaron grandes cantidades de tabaco. También se apropiaron de una partida de jamones de pata negra valorada en 300.000 euros.

La operación se precipitó el pasado martes. Los supuestos ladrones ya habían comprado los billetes de avión para regresar a su país tal día como ayer. De forma simultánea, más de 200 guardias civiles hicieron las detenciones y 13 registros domiciliarios en Coslada, Getafe y Valdemoro. El operativo incluyó agentes antidisturbios, de la Comandancia de Madrid y un helicóptero. Fueron decomisados dos furgonetas, ocho turismos de lujo, dos pistolas, un revólver, 24.000 euros y 27.000 cajetillas de tabaco, entre otros efectos.

Los detenidos han sido acusados de asociación ilícita. Y es que tenían las labores muy bien distribuidas. Unos se dedicaban a alquilar coches y furgonetas con los que robar. Otros frenaban a los camiones, mientras tres o cuatro del grupo eran los más ágiles y se colaban en el interior de los tráileres. También estaban los transportistas de la mercancía hasta el punto que fijaba el comprador de lo robado. Y por supuesto, todo ello bajo el mando de los dos jefes de la banda: Vasile D. y Jan C.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de mayo de 2009