Premios Ortega y Gasset

Memoria y libertad

Almudena Grandes aprendió lo que era censura de su tía Charo y de la revista La Codorniz. Lo contó ayer en la entrega de los Premios Ortega y Gasset. "Aquellos días en los que el olor del humo se confundía con el aroma áspero y entintado del papel de periódico, me enseñaron que la memoria de la libertad, es libertad. La libertad sin memoria, una flor de invernadero, frágil y anémica (...) interesante quizás en su palidez, pero expuesta siempre a fracasar por cualquier contratiempo", relató. "Yo lo sé porque crecí en un país sin libertad", aseguró.

La escritora habló de la memoria de la libertad en España. Un proceso en el que EL PAÍS, dijo, tuvo un papel protagonista. "Si en el momento de su aparición, EL PAÍS encarnó toda una imagen de la sociedad civil española, aquel ansia explosiva de libertad para ahora mismo que nos sacudía como una corriente eléctrica mientras lo estrenábamos todo, (...) hoy debe recoger también los posos de aquella euforia, (...) y los brotes juveniles que aún son capaces de desordenarlo de vez en cuando", aseguró. Grandes elogió a los premiados. "Han sabido representarnos a todos", dijo. "La memoria de la libertad es libertad porque se consolida en el presente y se proyecta generosamente en el futuro. Los españoles, que sabemos tanto de su pérdida, y de su reconquista, deberíamos ser conscientes siempre de que las libertades que no se defienden, se acaban perdiendo".

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* Este artículo apareció en la edición impresa del 0019, 19 de mayo de 2009.

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