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El PP no ve gran novedad y no se plantea medidas disciplinarias

El tratamiento interno que se da a cada dirigente del PP con los escándalos de corrupción tiene variaciones bruscas. Al no haber una norma interna clara, al final todo depende de la arbitrariedad del líder, y del poder del afectado. En el caso de Carlos Fabra, su poder es grande, puesto que controla Castellón, fue clave en la victoria de Francisco Camps frente a los partidarios de Eduardo Zaplana y ayudó a Mariano Rajoy frente al castellonense Juan Costa, que quiso presentar su candidatura contra el líder del PP.

La dirección nacional y el propio Rajoy siempre han hablado bien de Fabra -"ciudadano y político ejemplar", lo llamó el jefe de la oposición-, y ayer un portavoz aseguró en nombre de la dirección que el PP no ve gran novedad en esta decisión del juez, porque no hay procesamiento contra Fabra y, por tanto, no se plantea medidas disciplinarias como la suspensión cautelar de militancia, adoptada con casi todos los implicados en el caso Gürtel, a excepción precisamente de los más poderosos, el propio Camps o el tesorero nacional, Luis Bárcenas.

El secretario general del PP de la Comunidad Valenciana, Ricardo Costa -que también está siendo investigado por el caso Gürtel- aseguró ayer desconocer la decisión del juzgado de Nules y pidió tiempo para pronunciarse. Los populares valencianos, sin embargo, siempre han amparado a Carlos Fabra pese a su condición de imputado y le han eximido de cumplir los estatutos de los que se dotó el partido en el último congreso regional.

La diputada autonómica de Esquerra Unida Marina Albiol manifestó ayer que "el día que llegue una sentencia condenatoria" contra el presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, "deberán dimitir todos los que le han apoyado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de mayo de 2009