Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las pérdidas empujan a Frape Behr a plantear el cierre en Barcelona

La empresa de componentes emplea a 360 trabajadores en la Zona Franca

Las pérdidas han empujado a Frape Behr a plantear el cierre de la fábrica de la Zona Franca de Barcelona, con 360 trabajadores, y concentrar toda su actividad en Montblanc (Conca de Barberà), donde emplea a casi un millar de personas en dos plantas. Frape Behr, de capital alemán, está especializada en sistemas de refrigeración y climatización para automóviles. Entre sus clientes figuran Volkswagen, Fiat, Renault-Nissan, General Motors y Seat.

La dirección de Frape Behr en España está a la espera de lo que decida finalmente la matriz, pero no baraja muchas alternativas: cerrar o dejar una actividad residual. Parte del personal podría trasladarse a Montblanc, pero, en cualquier caso, la reestructuración en Barcelona será "profunda", según fuentes cercanas a la empresa. Preguntada al respecto, ésta se ha limitado a declarar: "Como cualquier compañía del sector, estudia permanentemente cómo adaptarse a las condiciones de mercado y operar de la forma más eficiente".

A la matriz se le ha acabado la paciencia y así lo ha dado a entender recientemente la dirección de Behr en España, encabezada por Dirk Heers, al comité de empresa. Los números de la filial española son desastrosos. Acumula unas pérdidas de 36 millones de euros en los dos últimos ejercicios, 17,5 de ellos el año pasado. Pero sin la aportación de la matriz, los números rojos superarían los 100 millones. Sólo en 2008, éstos alcanzaron los 68 millones, pero Alemania aportó 51, explican fuentes conocedoras de la situación. Facturó 360 millones de euros, como el ejercicio anterior.

Sin embargo, la situación es muy distinta en Barcelona y en Montblanc, población esta donde produce a costes entre el 20% y el 30% inferiores, lo que ha llevado a la empresa a apostar por ese emplazamiento: el año pasado acumuló unas inversiones de 15 millones, frente a los 1,8 millones en la Zona Franca, en crisis permanente desde 2004.

Ese año, la plantilla aceptó trabajar más y congelarse el sueldo. En 2007, la empresa planteó el cierre pero la plantilla aceptó 92 despidos y mantener otra vez el sueldo hasta 2010. Esta vez parece que no hay marcha atrás y la dirección podría comunicar oficialmente su decisión a finales de esta semana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de mayo de 2009