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Editorial:

Panamá, a la derecha

El presidente electo, Ricardo Martinelli, promete un gran esfuerzo en obras de infraestructura

No todas las elecciones latinoamericanas caen a la izquierda. Ricardo Martinelli, empresario y una de las mayores fortunas de Panamá, ganó el domingo con cerca del 60% de los votos las elecciones presidenciales contra la candidata oficialista, Balbina Herrera, socialdemócrata, aunque será un signo de los tiempos que, apenas conocida su victoria, asegurara que no era de derechas, ni de izquierdas, sino de hacer las cosas bien.

Panamá, al margen de los ritmos y las oscilaciones de la opinión que en la mayor parte del continente ha reaccionado contra las políticas neoliberales de las últimas décadas, ha respondido a un estímulo mucho más cotidiano. Ha ganado la alternancia. El partido de Martinelli, Cambio Democrático, que él mismo fundó solo hace 10 años y con el que se presentó a las elecciones de 2004, ha derrotado al Partido de la Revolución Democrática, del presidente saliente Martín Torrijos, hijo del fundador, Omar Torrijos, el general que obtuvo en 1999 la retrocesión del canal a la soberanía panameña.

Las motivaciones que han guiado al electorado han sido todo menos ideológicas, que es lo que le convenía a la derecha. Con el torrijismo en el poder, la corrupción ha continuado tan rampante como antes de cualquier revolución, la delincuencia se ha desbordado, y la inflación castiga al panameño medio más que a los de los países de su entorno, en un contexto fiscal que, por añadidura, no tiene nada de socialdemócrata. El fuerte crecimiento, con más de un 8% de los últimos años, no enjuga tanta carencia.

Martinelli, que para no ser de derechas habla con gran afición de la madre Patria -gran inversionista en el país junto con Estados Unidos- y admite que el presidente venezolano Hugo Chávez no le inspira nada, ha prometido atacar la corrupción burocrática. También asegura que llevará adelante un gran programa de obras públicas, que incluye la construcción de un metro en la capital, Ciudad Panamá, y la conclusión de la ampliación del canal, que inició Martín Torrijos.

El electorado, tomando como garantía el éxito de Martinelli en los negocios, ha llegado a la conclusión de que, desacreditados los políticos, un hombre hecho a sí mismo era la mejor opción. Por eso no hay que extraer conclusiones precipitadas sobre giro a la derecha, ni a ningún otro lado. Panamá lo que ha querido es votar eficacia. Ahora habrá que ver.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de mayo de 2009