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La oposición exige a Zapatero negociar el plan contra la crisis si quiere su apoyo

Los partidos rechazan medidas sorpresa en el debate del estado de la nación

"Un gran acuerdo con todas las fuerzas políticas y sociales para salir de la crisis...". Eso es lo que han pedido la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, -ayer, en plena manifestación en Madrid del Primero de Mayo- y el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, José Antonio Alonso, el día anterior. Y es también lo que pretende el Gobierno, que ha desvelado que el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, ofrecerá y pedirá a los grupos parlamentarios un acuerdo en torno a medidas a corto, medio y largo plazo durante el debate del estado de la nación del próximo 12 de mayo. Será muy difícil que las fuerzas politicas le den el sí, al menos de entrada. Ya han advertido que no quieren sorpresas de última hora y que no habrá acuerdo si antes no conocen el contenido del pacto que se les quiere ofrecer, según todos los portavoces de la oposición.

Los representantes del arco parlamentario anticipan al presidente sus reservas de forma y de fondo. Avisan de que no están dispuestos a que el contenido del pacto salte en el curso del propio debate, sin conocimiento previo del mismo. Pero la cuestión de fondo es igualmente relevante. Y la pregunta que se hacen es que, si Zapatero renuncia a la "geometría variable", es decir, a pactos con unos u otros según los temas, como ocurre en esta legislatura, ¿va entonces a proponer un paquete de medidas "sin color", que todos puedan aceptar?

Todos son escépticos sin matices. ERC-IU-ICV, representados por Joan Ridao, Gaspar Llamazares y Joan Herrera, se saben los más deseados (cinco votos), junto a los dos diputados del BNG. "Queremos conocer la hoja de ruta del Gobierno", señala Francisco Jorquera, portavoz del Bloque Nacionalista Galego.

Los portavoces han subrayado las partes del documento que apelan al pacto. Se plantearán "nuevas iniciativas que logren contener la destrucción del empleo y anticipar la recuperación del crecimiento". El Gobierno, por primera vez, llama al resto de los grupos a trabajar juntos "en reformas estructurales que van mucho más allá de la actual lucha contra la crisis económica con la que habitualmente se asocian".

"Lo sentimos, pero no podemos aceptar como buenos los conejos que salgan de la chistera en algún momento del debate", señala Joan Herrera, de ICV. Ya ocurrió hace dos años, cuando emergió la oferta del cheque bebé de 2.500 euros por hijo nacido. Concreción y hoja de ruta, pide Herrera; ni improvisaciones ni sorpresas, exige Llamazares, para quien la situación no permite "golpes de efecto ni anuncios sorpresa, sino diálogo e intercambio de propuestas". Después de un año de legislatura en la que nunca se ha concretado el contenido de un posible pacto, salvo llamadas genéricas al mismo, se entiende que Gaspar Llamazares pida que se pase "de las musas al teatro" y recuerda que el PSOE prefirió no pedir apoyos para la investidura de Zapatero, aguantar una primera derrota, y que éste saliera sólo con sus propios votos en la segunda vuelta. "No vemos espíritu de pacto", barrunta Llamazares.

Y en la misma línea se muestra el portavoz del BNG, Francisco Jorquera, al estimar ilusorio que lo que guste al PP les pueda encandilar a ellos. "El PP pide reforma laboral, bajada de impuestos y detener el gasto público, y nosotros mantenemos la petición de insistir en la obra pública", recuerda.

La reserva del diputado del BNG se torna en escepticismo profundo en el caso del portavoz de ERC, Joan Ridao. Éste, como los demás, parte de la base de que no habrá concreción, aunque reconoce que en su escepticismo influye sobremanera que aún no se haya cerrado la financiación para Cataluña. "Creo que el Gobierno debe hacerse a la idea de que estará solo el día 12", prevé Ridao.

De la misma premisa parten Coalición Canaria, UPyD y Nafarroa Bai, hasta que no vean en qué consiste el pacto.

El frente PP, CiU y PNV

La oferta de pacto universal que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quiere lanzar en el debate del próximo 12 de mayo coincide con la nueva estrategia del PP de aprovechar el enojo, por razones diferentes, de CiU y del PNV con el Ejecutivo para hacer un frente propio. Su actitud es similar a la de los grupos de la izquierda. Escepticismo y casi certeza de que no les va a gustar lo que les propongan. "Menos oferta, y más concreción; nadie me ofrece papeles para negociar", señala el portavoz de Economía del PP, Cristóbal Montoro.

Sin virulencia, el Grupo Parlamentario de CiU recuerda su ingente producción de medidas contra la crisis económica y las dificultades para que el Grupo Socialista las acepte. Ahora bien, rara es la semana en que no consiguen que alguna de sus propuestas salga adelante. Pero también les pesa, y mucho, la ausencia de un acuerdo sobre financiación autonómica. No obstante, el Gobierno cree que la crítica de los grupos catalanes podrá mitigarse si, como se prevé, el ministro de Fomento, José Blanco, consigue un principio de acuerdo con el Gobierno catalán sobre el traspaso de Cercanías. La crítica más acerba se espera del PNV. Este grupo vivirá por primera vez un debate del estado de la nación sin que el lehendakari sea nacionalista. Cuando se celebre esa sesión, hará una semana que el socialista Patxi López habita en Ajuria Enea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de mayo de 2009

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