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Segunda recuperación de tejidos blandos en un fósil de dinosaurio

Paleontólogos y biólogos de Estados Unidos se han unido de nuevo para demostrar que se pueden recuperar tejidos blandos y proteínas de fósiles de dinosaurios, un logro que muchos de sus colegas no creen posible. El mismo equipo que anunció el primer hallazgo de este tipo -en 2005 en un tiranosaurio Rex- ha querido confirmar con otro ejemplar que la conservación de material biológico durante tantos millones de años no era un caso aislado.

El trabajo se ha hecho esta vez en un fósil de hadrosaurio (dinosaurio de pico de pato) de hace 80 millones de años que fue escogido especialmente por el Museo de las Rocosas (Estado de Montana, EE UU) entre los descubiertos sin excavar. Debía cumplir condiciones de fosilización rápida y se trasladó con todo tipo de precauciones, para evitar la contaminación con material biológico moderno.

En el laboratorio de Mary Schweitzer (Universidad de Carolina del Norte) se estudió un fémur del animal, un Brachylophosaurus canadensis, y se vieron las mismas matrices fibrosas, vasos flexibles y transparentes y microestructuras que se habían observado en el tiranosaurio, mucho más moderno (68 millones de años). Las muestras fueron estudiadas con microscopio óptico y electrónico y se realizaron pruebas de anticuerpos que reaccionan con el colágeno y con otras proteínas.

Para evitar dudas, el material fue estudiado luego en otros siete laboratorios, con todo tipo de modernos sistemas de análisis, entre ellos un avanzado espectrómetro de masas. Los resultados, que se publican hoy en la revista Science, incluyen la identificación de ocho péptidos (fragmentos de proteínas) de colágeno en el fémur estudiado. Al igual que en el tiranosaurio, estas proteínas son más parecidas a las de las aves que a las de los cocodrilos. El siguiente paso es buscar otras proteínas más específicas de cada especie que el colágeno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de mayo de 2009