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Camps busca el apoyo del PP en pleno escándalo por sus trajes

El líder valenciano fue aplaudido al final de la ejecutiva

La secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, ofreció públicamente una versión muy dulcificada de lo que había sucedido ayer en la reunión del Comité Ejecutivo Nacional, la primera desde que EL PAÍS publicó una conversación entre el presidente valenciano, Francisco Camps, y Álvaro Pérez, El Bigotes, uno de los cabecillas de la supuesta red corrupta del caso Gürtel. Según Cospedal, Camps recibió el apoyo del partido. "Todos los miembros del comité le han extendido ese apoyo", sentenció.

Sin embargo, la realidad en la reunión, según cuentan varios de los presentes, fue algo diferente. Habló una decena de personas y, al contrario de lo que ha sucedido en otras ocasiones con las novedades del caso Gürtel, nadie quiso ofrecer explícitamente su apoyo a Camps. El asunto no había sido mencionado. Sólo Mariano Rajoy, en su discurso, había dicho, como siempre, que su partido se encargará de defender la "presunción de inocencia de todos sus miembros".

Nadie habló para respaldarle salvo, de forma sutil, el presidente murciano

Pero entonces Camps pidió la palabra al final de la reunión, ya en el turno de ruegos y preguntas, cuando parecía que el tema no se iba a tratar porque la reunión se había centrado en hablar de las elecciones europeas, la crisis económica, la financiación autonómica y la epidemia de gripe porcina.

El presidente de la Generalitat valenciana hizo una breve mención al asunto que trae de cabeza a su Gobierno: el escándalo de los trajes que presuntamente, según el auto del juez Baltasar Garzón, le regaló Álvaro Pérez, El Bigotes.

"Agradezco al partido el cariño que he recibido en las últimas semanas", dijo Camps. Y después, como siempre muy en positivo, añadió: "Desde el congreso de Valencia [en junio de 2008, en el que fue reelegido Rajoy], el PP está en fase ascendente y el PSOE en fase descendente".

Esta última frase de aliento interno recibió un aplauso de sus compañeros. Ramón Luis Valcárcel, el presidente murciano, habló inmediatamente después para ironizar con la idea de que hay quien "se está intentando cargar el prestigio de personas honorables y algún molt honorable", en referencia a Camps. Los más cercanos al presidente valenciano entendieron este aplauso como un apoyo cerrado al presidente, y así lo interpretó Cospedal cuando fue preguntada por la prensa.

Sin embargo, en el PP son mayoría los dirigentes que, aun defendiendo la honradez de Camps, con la idea expresada por Rajoy de que "nadie se corrompe por tres trajes", ven al valenciano muy quemado políticamente, no tanto por las evidencias contra él como por su empeño en tratar de suavizar la realidad: esto es, su estrechísima amistad con un supuesto cabecilla de una red corrupta, que recibió más de seis millones de euros en concesiones públicas de la Generalitat que, en última instancia, dependen del presidente.

Camps tampoco quiso ofrecer a su partido mayores explicaciones, ya que su estrategia, según su entorno, es reservar todos los detalles para cuando le citen a declarar ante el Tribunal Superior de Justicia valenciano.

En la reunión del Comité Ejecutivo, Rajoy también quiso explicar a los suyos que cuadrar la lista europea, que se dará a conocer hoy, "no es nada fácil", porque España ha perdido cuatro eurodiputados de los que tenía y además la lista debe ser paritaria. Varios hombres relevantes que querían repetir quedarán fuera de los puestos de salida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 28 de abril de 2009