Reportaje:

Noventa velas de Euskaltzaindia

La Real Academia de la Lengua vasca se acerca al centenario con un acto conmemorativo en Vitoria

"El euskera es un valor compartido, que no se predica contra nadie, sino que se construye entre todos", afirmó ayer en Vitoria el presidente de la Real Academia de la Lengua Vasca, Andrés Urrutia. Euskaltzaindia cumple 90 años. Casi un siglo de actividad en defensa del euskera bajo circunstancias políticas dispares en dos estados, Francia y España, con diferentes administraciones públicas que, en gran parte de ese periodo, no han mostrado interés por el cuidado y el fomento del vascuence. Por eso, ayer, en la celebración del aniversario en Vitoria, su presidente insistió una vez más en que "el euskera es un valor compartido, que no se predica contra nadie, sino que se construye entre todos".

"No somos sinónimo de arcaísmo o fosilización, sino de algo vivo"

En estos momentos, Euskaltzaindia se presenta como una de las pocas instituciones que reciben el respaldo de todos los territorios que conforman la Euskal Herria que definió Axular hace cuatro siglos: Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, Navarra, Laburdi, Benafarroa y Zuberoa. La comunidad autónoma vasca ha sido clave en su renacimiento. Con la conmemoración de estos 90 años la Academia quiere reflejar la vigencia creciente del euskera, al mismo tiempo que difunde su labor investigadora. Los actos comenzaron en octubre de 2008 en Pamplona con un congreso internacional y ayer tuvo su primera celebración en Euskadi con un acto en la Diputación de Álava, en el que se presentó la Toponimia de Vitoria. Los dos volúmenes de la obra, con más de mil páginas, incorporan miles de referencias, fruto del trabajo de varios especialistas, impulsado por el recientemente fallecido Henrike Knörr.

Andrés Urrutia recordó en su discurso que fueron las diputaciones de Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra las que impulsaron el nacimiento de la Academia. "Euskaltzaindia ha sido un auténtico pivote en la institucionalización de la lengua vasca dentro de Euskal Herria", afirmó, al mismo tiempo que aseguraba que "estos noventa años exigen de nosotros no sólo mirar al pasado, sino trabajar en el presente y pensar en el futuro". "Debemos transmitir que no somos sinónimo de arcaísmo o fosilización, sino de algo vivo", concluyó.

Euskaltzaindia es alavesa, según su presidente, de la misma forma que pertenece al resto de territorios del euskera, puesto que sus objetivos son "la pervivencia, el cuidado y el reforzamiento de la lengua vasca". En este sentido ha trabajado desde su nacimiento, con la intención de crear una lengua literaria estándar y de recoger toda la riqueza del euskera, cuando en aquellas primeras décadas del XX notaba los primeros síntomas graves de regresión. Tras la Guerra Civil su actividad casi desapareció y sólo en los años 50, gracias a la labor de Federico Krutzwig o Resurrección María de Azkue, entre otros, comenzó su renacimiento, visible en el Congreso de Arantzatzu de 1956.

Doce años después, en el mismo lugar, se consiguió el establecimiento de los patrones para una lengua común, el batua, tarea en la que se ha aplicado la Academia con denuedo. El fruto de ese trabajo ya se comienza a recoger: hace tres años se presentó el Diccionario General Vasco, 16 tomos con 125.000 entradas; y en la actualidad se última la Gramática general vasca, de la que ya se han publicado los seis primeros volúmenes.

El acto contó con el presidente de la Diputación, Xabier Agirre, como anfitrión. La anécdota política de la jornada la puso el presidente de las Juntas Generales, el popular Juan Antonio Zárate, al respaldar al lehendakari en funciones, Juan José Ibarretxe, en su apuesta por "políticas lingüísticas de consenso", requisito indispensable para que el euskera tenga "éxito" desde la "práctica democrática". "Coincido plenamente con estas palabras", dijo Zárate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 24 de abril de 2009.