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Flotador para el mercado inmobiliario

Alberto Núñez Feijóo cree que con su plan de austeridad y gestionando mejor el gasto podrá compensar la mayor parte de sus alegrías tributarias. De hecho, no ha dejado de mencionar que con su nuevo equipo el Presupuesto se recortará en 100 millones de euros. Algo que no le será fácil aunque haya reducido a la mitad la estructura de altos cargos porque, mientras esto sucede, la crisis sigue comiéndole recursos a la Xunta. La recaudación vía impuestos está cayendo entre un 12% y un 14%, según los datos de la Agencia Tributaria hasta marzo. El presupuesto gallego de este año se salva porque la Consellería de Economía del bipartito ya contaba con ello y cuando confeccionó las cuentas rebajó sus expectativas considerablemente, de modo que en el primer trimestre lo recaudado difiere sólo un 1% sobre lo presupuestado.

En números redondos, la previsión de ingresos en 2009 por el tramo autonómico del IRPF se eleva a 1.380 millones. El tributo sobre sucesiones reportará 135 millones y el de transmisiones y actos jurídicos sumará 459 millones. Juntos, rozarán los 2.000 millones de euros.

En todo caso, el efecto que busca la reforma de Feijóo tiene un objetivo doble. Por un lado, pretende dinamizar el mercado inmobiliario haciendo que el traspaso de viviendas entre familiares directos sea menos gravoso. La idea es conjugar la rebaja de impuestos con planes de adquisición de viviendas a los promotores para alquilarlas con opción de compra o convertirlas en pisos de promoción oficial. En cuanto a las familias, el PP cree que el estímulo de la rebaja fiscal tendrá un impacto recaudatorio reducido y supondrá un efecto en cadena que ayude a inyectar liquidez en la economía. La misma receta que utilizó José María Aznar tras la crisis de los años noventa y que se basa en la hipótesis de que, cuando los tributos son demasiado altos, su recorte estimula el sistema, lo que provoca un aumento de la inversión, el consumo y, de nuevo, de la recaudación.

La oposición, a la que Feijóo ha convocó ayer para pedir "un frente común" en materia de financiación autonómica, ya ha adelantado que dará la batalla donde vea rebajas que pierdan la "progresividad" de los impuestos y si se realizan a costa de recortar gasto social.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de abril de 2009