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Reportaje:

La buena racha de Bob Dylan

El músico edita por sorpresa un disco de canciones nuevas, 'Together through life' - Su anterior trabajo, 'Modern times', triunfó en las listas de ventas en 2006

La buena nueva es que Bob Dylan se siente inspirado. El 28 de abril, publica un álbum de 10 juguetonas canciones, Together through life, con un aliento rock-blues que parece pensado para alborotar las tabernas de la frontera de Estados Unidos con México. Reforzando a sus músicos están el acordeonista David Hidalgo, de Los Lobos, y Mike Campbell, guitarrista de Tom Petty. Habrá también, inevitable en estos tiempos, una edición de lujo, que suma un CD con el programa Amigos y vecinos de su Theme time radio hour y un DVD con una "entrevista perdida".

El nuevo disco ha cogido con el paso cambiado a Sony Music, que raciona cuidadosamente sus lanzamientos: hace poco que comercializó una inteligente antología de rarezas, Tell tale signs. Sony ha amortiguado la noticia de la prevista salida de versiones remasterizadas de cuatro obras dylanianas, que están llegando sigilosamente a las tiendas. Se incluyen, atención, dos significativos álbumes editados en los setenta (New morning, The basement tapes); menos esenciales son los testimonios de multitudinarias giras con The Band (Before the flood, 1974) y The Grateful Dead (Dylan & The Dead, 1987).

El álbum parece pensado para las tabernas de la frontera con México

La obra, de aliento 'rock-blues', ha levantado polémicas inmediatas

El autor explota las posibilidades de la Red y regala la descarga de un tema

Se aplauden sus frases sobre Obama; se ignora su defensa de Sam Houston

Para Sony, tienen prioridad las canciones nuevas: contra todo pronóstico, su anterior colección, Modern times, alcanzó lo más alto de las listas estadounidenses en 2006. Tras la dolencia que casi le llevó a "encontrarse con Elvis", vivimos una revalorización del cantautor, en términos críticos y comerciales. El lanzamiento de un trabajo nuevo de Dylan -número 33 en su discografía de estudio- adquiere ahora categoría de evento cultural, inevitablemente conectado con el inicio de la era Obama.

¿El punto de partida? Un encargo del cineasta Olivier Dahan. Dylan disfrutó con su biografía de Edith Piaf y aceptó componer una canción, Life is hard, para su siguiente película, una road movie titulada My own love song. Una vez abierto el grifo, las musas se activaron y Dylan se encerró en el estudio, con su álter ego Jack Frost en funciones de productor.

Together through life contiene 45 minutos de rock con mucho de blues y algo de country; escasean los elementos retro del anterior disco. Su escucha transmite la impresión de que Dylan no sudó mucho, pero sí se divirtió enormemente tocando y elaborando las letras, donde encontramos arquetipos tales como la esposa peligrosa (My wife's home town) o la mujer tentadora (Jolene, igual que la canción de Dolly Parton).

La temática y el sonido pueden resultar clásicos pero Dylan usa la moderna mercadotecnia que explota las posibilidades de Internet: regalando la descarga de un tema durante 24 horas, repartiendo los derechos de streaming, dosificando las entregas de una entrevista con Bill Flanagan.

Las agudas declaraciones de Dylan sobre Barack Obama han sido reproducidas en todo el planeta. Por el contrario, se ha ignorado su defensa de Sam Houston, el político esclavista que independizó a Tejas de México; olvidando la evidencia histórica e invocando la película Gigante, Dylan insiste en que Tejas era territorio español cuando Houston derrotó a Santa Anna, en 1836.

Nadie es escrutado más obsesivamente que Dylan, y Together through life ha levantado polémicas inmediatas. Se ha detectado que la hermosa fotografía de portada -de Bruce Davidson- ya había sido utilizada en Big bad love, colección de relatos del escritor sureño Larry Brown (igual ocurrió con la foto de Modern times, usada anteriormente por el grupo Luna). Es el equivalente de agitar un capote ante un toro: los detectives literarios, que rastrearon la presencia de Ovidio o Henry Timrod en los versos de Modern times, aplicarán sus cedazos a las nuevas canciones. Donde Dylan parece deleitarse en lanzar pistas, enlazando a un vocalista tejano con una gloria irlandesa: "Estoy escuchando a Billy Joe Shaver / y estoy leyendo a James Joyce. / Algunos dicen que tengo la sangre de la tierra en mi voz".

De momento, las acusaciones de plagio se dirigen hacía la música. Beyond here lies nothin', la tarjeta de presentación del álbum, ha sido denunciada como una reescritura de Black magic woman, tema de Fleetwood Mac que Santana convirtió en éxito allá por 1971. Sin embargo, Peter Green, su autor, reconoció que Black magic woman se basaba en All your love, éxito de Otis Rush, extraordinario bluesman de Chicago; tiene similitud asimismo con Who's been talkin', de Howlin' Wolf, también registrada en Chicago. Tanto Otis como Wolf han pasado por el espacio radiofónico de Dylan. En la conversación con Flanagan, se sugiere que Together through life suena como un disco de Chess Records, el sello de Chicago. Y Beyond here lies nothin' no es el único tema emparentado con el poderoso blues de Chess.

Se trata de cuestiones académicas: para buena parte de los más fanáticos dylanitas recientes, no existe música A. D. (antes de Dylan) y su dios tiene perfecto derecho a apoderarse de ocurrencias ajenas. Igual que hicieron, conviene recordarlo, bluesmen grandes y pequeños a todo lo largo del siglo XX.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de abril de 2009