Entrevista:XAQUÍN FERNÁNDEZ LEICEAGA | Portavoz parlamentario del PSdeG

"No entendimos que el BNG tenía que sentirse cómodo en la Xunta"

Al diputado Leiceaga le preocupa la política económica del futuro Gobierno. "Si atendemos a las prioridades de Feijóo, bajará los impuestos a sectores acomodados y dirá que no quiere déficit, pero al final tendrá déficit", pronostica.

A Xaquín Fernández Leiceaga (Noia, 1961) le toca llevar la voz de los socialistas gallegos al Parlamento. Y, para preparar la réplica que el 16 de abril dará al discurso de investidura de Alberto Núñez Feijóo, estudia estos días los anteriores debates en sede parlamentaria. "Se dan muchas circunstancias nuevas", señala, "entre ellas, que la oposición tiene más votos que el grupo que apoya al presidente". Sólo en 1989, cuando Fraga Iribarne obtuvo su primera mayoría, los bancos que no representaban al Gobierno sumaban más votos que los del poder. "Es que la tendencia en Galicia favorece a la larga a la izquierda", dice convencido, aunque también reconoce una "coyuntura actual que choca con esa tendencia".

"El PP se bajó del acuerdo sobre el gallego en el minuto más uno"
"Como decía alguien, 'el bipartito no tenía plan B, pero Feijóo no tiene plan A"
"No entendimos bien que el socio minoritario se tenía que sentir cómodo"

Pregunta. Manuel Vázquez prometió "ni cien días, ni cien horas, ni cien minutos de tregua" a Feijóo. ¿Exageraba?

Respuesta. Estamos en una situación de emergencia económica y el Gobierno no debe perder el tiempo. La oposición tiene que estar vigilante desde el primer día e intentar orientar la acción de gobierno desde su perspectiva. También es cierto que tras una campaña electoral que bordeó los usos aceptables en una sociedad democrática nuestra actitud hacia el Gobierno sea más beligerante.

P. ¿Prevé cuatro años duros?

R. Somos un grupo de oposición con vocación de gobierno. La oposición será seria y rigurosa, pero contemplará la mano tendida en temas de país, como la crisis, la financiación autonómica o el Estatuto.

P. El Estatuto parece difícil, después de que el PP se retirase del acuerdo en esta legislatura.

R. El PP actuó así porque consideraba que si el acuerdo iba adelante, ganaba el Gobierno de Touriño. Y además, le resultaba difícil explicarlo en Génova, dada la estrategia de Rajoy.

P. ¿Cambió la situación?

R. El PP está en la Xunta y si se aprueba, puede suponer un triunfo para ese Gobierno. Y en Génova han girado un poco. Nosotros sólo ponemos dos elementos sobre la mesa: partir del trabajo hecho, un 85% del texto estatutario, y darle protagonismo al Parlamento, para que las tres fuerzas estemos cómodas.

P. Esa estrategia de abandanar consensos la siguió la derecha en el tema de la lengua.

R. No es que el PP estuviese en el acuerdo y se bajara, es que dio una rueda de prensa en el último minuto a favor del decreto de la enseñanza y fue en el minuto más uno cuando se bajó.

P. ¿No se mueve el PSdeG con excesiva ambigüedad en lo referente al gallego? Hay socialistas que hablan de "imposición", igual que el PP.

R. Los poderes públicos deben garantizar que los ciudadanos conozcan y sepan usar los dos idiomas oficiales. Además, por mandato constitucional, la lengua más débil, el gallego, debe ser protegida: si no sobrevive aquí, no va a sobrevivir en ningún otro sitio. Yo considero que no hubo ninguna imposición, pero hay que respetar al máximo la libertad de los individuos para usar el idioma que consideren más oportuno.

P. Después del 1 de marzo, ¿no detecta cierta moderación en el discurso de Feijóo?

R. Primero siguió en campaña contra un gobierno en funciones, y derivó hacia un presidencialismo que no contempla nuestro marco legislativo. Y ahora se empieza a enfrentar a la realidad, la que es: un ex director general de Obras Públicas que incumple la Lei de Incompatibilidades, por ejemplo. Como decía alguien gráficamente, "el bipartito no tenía plan B, pero Feijóo no tiene plan A".

P. ¿Habrá un Ejecutivo de corte aguirrista o una derecha de rostro amable?

R. Lo veremos. En Feijóo percibo un doble plano, el del tecnócrata legítimamente ambicioso y consciente de que ha comprometido su crédito personal, y el de sus instintos ideológicos, muy conservadores en lo social y neoliberales en lo económico.

P. ¿Por qué perdió las elecciones el bipartito?

R. Porque no construimos un relato con el mínimo épico necesario para motivar a los votantes progresistas que acudieron a las urnas en 2005 y esta vez no lo hicieron. No insertamos las acciones de gobierno, en mi opinión acertadas, en un esquema de valores movilizador. También se pensó que la gobernanza iba a durar ocho años, no cuatro, y se infravaloró la fortaleza del electorado de la derecha.

P. ¿Peró solamente falló la construcción del relato?

R. Es evidente que, para construir un relato diferente, hay que introducir elementos adicionales. Falló la comunicación, pero también la introducción de esos elementos.

P. ¿Cuáles?

R. Fuimos tímidos en la reforma de la televisión pública. Avanzamos en materia de transparencia, pero debimos ser más ambiciosos. Y no estuvimos atentos a los ritmos de implantación de la Lei de Dependencia.

P. Compañeros suyos denunciaron que el PSdeG se plegó al dictado del BNG en la Xunta.

R. Creo que, por parte del socio minoritario, hubo un intento de escenificación de su autonomía que perjudicó a todo el Gobierno. Y nosotros no entendimos bien que los socios se tenían que sentir cómodos. Erramos en la ausencia de una concepción más transversal del Gobierno, una apariencia menos bipartidaria. Se dio incluso algún episodio poco afortunado en los últimos meses. Pero el entendimiento de las dos fuerzas progresistas es necesario.

P. ¿Cómo deben ser las relaciones entre PSdeG y BNG?

R. Es importante un programa de gobierno detallado, que evitaría problemas, y que se debe discutir antes de decidir las áreas. Se debe respetar la lógica institucional, el presidente es el presidente y los conselleiros son conselleiros de ese presidente. Y un bipartito debe dotarse de mecanismos de resolución de conflictos internos para evitar que se ventilen en los medios.

P. ¿Y en la oposición, donde van a estar, por lo menos, cuatro años?

R. Doblamos al BNG en apoyo ciudadano, lo que nos obliga a liderar la oposición. Y debemos hacer un esfuerzo por incorporar a los compañeros nacionalistas a nuestras tesis, para ser más sólidos contra el PP. Sé que no coincidiremos en todo, pero nuestras relaciones deben estar presididas por la cordialidad y por una cierta lealtad.

P. ¿Es ésta la percepción mayoritaria en su partido?

R. Estuve en el último comité nacional y tengo la sensación de que sí.

P. No parece que en el PSdeG haya debate ideológico tras la derrota.

R. Se privilegia la elección de una nueva dirección en el congreso extraordinario [el 25 de abril]. Después habrá oportunidad de debatir las posiciones.

P. ¿A quién ve en la secretaría general del partido?

R. A quien decidan los militantes.

P. ¿Tiene su quiniela?

R. Veo a un protocandidato que reúne todas las condiciones para aspirar al cargo, Manuel Vázquez. De momento, no veo otra cosa.

P. ¿Usted seguirá de portavoz en la Cámara?

R. Me pondré a disposición de la nueva dirección.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 09 de abril de 2009.