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Reportaje:

El futbolista atípico

Koikili impulsa el euskera en el fútbol base - Licenciado en Historia, se entrena por la mañana en Lezama y trabaja por la tarde de comercial

Cuenta Koikili Lertxundi (Bilbao, 1980) que sólo conoce dos personas de su mismo nombre: su padrino, natural de Barazar, de quien lo heredó, y un domador de caballos de Navarra al que un día vio por televisión. Ninguna más.

Dicen que no hay cosa más simple que averiguar si el defensa del Athletic se halla en las instalaciones de Lezama, tan sencillo como asomarse al aparcamiento y localizar una California verde, la más legendaria (y hippy) de las furgonetas, islote inconfundible en un océano de Porsches, Audis y BMWs.

Afirman quienes le vieron competir que era tremendo, fina fibra sobre rocoso músculo, en la lucha grecorromana, disciplina que cultivó hasta los 15 años y en la que conquistó tres campeonatos de España. Pero el césped pudo con el tartán. El Vulcano, ése es el irónico nombre del club de fútbol del pueblo más frío de Vizcaya, Otxandio, donde se afincaron sus padres, doctor en Económicas y licenciado en Sociología él, profesora de educación especial ella.

"Antes, visitar una empresa era más difícil, pero el fútbol te abre muchas puertas"

"Los chavales que jueguen y disfruten en euskera, vivirán en euskera"

Por minuciosa que sea la exploración, no se localiza en la epidermis de Koi un solo poro desprovisto de originalidad. Todo en él resulta genuino y fresco en un deporte infestado por el plagio y el divismo. Su formación universitaria (es licenciado en Historia, le apasiona la Revolución Rusa) y sus humildes orígenes (Vulcano, Aurrera, Osasuna B, Gernika, Beasain y Sestao River) le vacunaron contra el virus de nuevo rico que habita en la cima del balompié. Si ahora vive en Leioa es de alquiler y porque "no era plan tirarme tres horas diarias en la carretera". Porque su jornada laboral no se limita a una sucesión autómata de carreras, remates, estiramientos y autógrafos.

Por las tardes, Koikili trabaja en Gestión de Conocimiento Itzarri, consultoría con sede en Vitoria de la que es socio y coordinador. "Nuestro lema es Innovación de la participación. Buscamos promocionar la participación a través de productos innovadores", explica. En la actualidad ejerce de comercial. Visita empresas e instituciones. "Cuando no era conocido, todo era más difícil. El fútbol, su reconocimiento social, te abren puertas. Y una puerta abierta es un negocio en potencia", dice.

Itzarri tiene una división dedicada al euskera, y el Euskal Coaching es su producto estrella. Así denominan al proceso de euskaldunización de un grupo, sea éste una empresa tecnológica o un equipo deportivo de barrio. Siempre sensibilizado con la protección y promoción de la lengua vasca, Koikili ha dirigido, primero en Getxo y estos días en Leioa, entrenamientos multitudinarios en los que enseña a entrenadores y jugadores de clubes de la localidad en cuestión a vivir el fútbol en euskera. "La idea, aplicable a cualquier otro deporte, consiste en hacer los mismos ejercicios, pero hacerlos en euskera, dejando a un lado el miedo al ridículo u otros prejuicios", explica. A los entrenadores se les proporciona una serie de pautas y un diccionario deportivo en euskera. "El chaval que juegue y disfrute en euskera, vivirá en euskera", concluye Koi, de cuya capacidad multidisciplinar ya dan fe más de 400 jóvenes futbolistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de marzo de 2009