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EE UU debate convertir los periódicos locales en fundaciones para salvarlos

La prensa que se acoja a ese régimen deberá ser políticamente imparcial

El Senado de Estados Unidos ha empezado a tramitar esta semana una propuesta de ley que permitiría sobrevivir a los periódicos en peligro de quiebra reconvertidos en sociedades sin ánimo de lucro, con las ventajas fiscales que están contempladas para ese tipo de instituciones, pero con ciertas limitaciones también sobre su orientación política.

Esta iniciativa representa un cierto reconocimiento de la responsabilidad del poder político en el futuro de esta industria, intrínsecamente vinculada a la historia y la cultura de miles de ciudades norteamericanas. De sobrevivir en el Congreso, puede ser el primer paso hacia una intervención enérgica del Estado en un sector que, como el financiero o el automovilístico, muestra serias dificultades para salir por sí sólo de la crisis económica.

El senador que promueve la ley teme una "tragedia para la democracia"

La propuesta, presentada por el senador demócrata Benjamin Cardin y bautizada como Ley para la Revitalización de los Periódicos, tiene que superar todavía un difícil camino. Pero llega apenas una semana después de que la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijera que los congresistas debían promover "políticas que hicieran posible a las empresas periodísticas sobrevivir y seguir cumpliendo con el papel de recolectar noticias y facilitar los análisis que el pueblo norteamericano espera".

La iniciativa de Cardin tiene, de momento, intenciones más modestas. Su objetivo central no es ayudar a las grandes corporaciones en crisis, sino salvar a los pequeños periódicos locales que están cerrando o al borde del cierre después de dos siglos de ejercer de símbolos en sus comunidades. El último en desaparecer ha sido el Seattle Post-Intelligencer, la empresa más venerada en la ciudad de Boeing y Starbucks.

Según la ley en discusión, los periódicos contarán con patrocinadores cuyas donaciones estarán sujetas a las deducciones fiscales fijadas en la legislación sobre sociedades benéficas. Los ingresos por venta en quiosco, suscripciones o publicidad tendrán también rebajas de impuestos.

Los diarios bajo ese régimen podrán, por supuesto, seguir cubriendo la información política, incluidas las campañas electorales. Pero tendrán que ser muy escrupulosos en la ecuanimidad de esas coberturas y no podrán respaldar oficialmente, como es tradición en EE UU, a ningún candidato. La ley recomienda también una mayor dedicación a la cultura y a noticias que redunden en una mejor formación democrática de los ciudadanos. Se trata, en el fondo, de repetir en el sector privado el modelo que hoy funciona en la radio y la televisión pública, ambas de gran calidad e independencia ideológica.

"Puede que esta no sea una opción óptima para las grandes cadenas y conglomerados de medios de comunicación, pero sí puede ser una salida para muchos periódicos que están luchando por salir a flote", dice Cardin en su propuesta. "La economía representa un problema", añade, "pero el modelo de negocio de los periódicos, basado en la circulación y la publicidad, está quebrado, y esto representa una auténtica tragedia para nuestra nación y para nuestra democracia".

Cardin ha empezado ya a sumar apoyos. El primero ha sido el de la senadora de Maryland Barbara Mikulski, que trata de evitar la muerte anunciada de una de las glorias del periodismo norteamericano, The Baltimore Sun.

[Los grandes medios siguen anunciando ajustes. The New York Times dijo que recortará 100 empleos y bajará un 5% los salarios durante nueve meses].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de marzo de 2009