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Comienza el juicio a tres subordinados de Trillo por el Yak-42

El fiscal pide cinco años al general Navarro por falsear las identidades

"Yo no he acusado a ningún militar, he dado la cara por ellos, aunque me hayan dejado solo en esa labor", declaró el ex ministro de Defensa Federico Trillo-Figueroa ante la comisión del Congreso que le reprobó en junio de 2005 por el caso Yak-42. Hoy serán tres militares quienes —el general Vicente Navarro, el comandante José Ramírez y el capitán Miguel Sáez— los que se sentarán solos en el banquillo de la Audiencia Nacional para responder por la falsa identificación de 30 de las 62 víctimas de aquel accidente aéreo.

Trillo será el gran ausente, pues el tribunal, que preside el magistrado Javier Gómez Bermúdez, el mismo que dirigió el juicio del 11-M, ha rechazado llamarlo como testigo. El ex ministro tampoco declaró durante la instrucción —sólo lo hizo, acogiéndose al privilegio de testificar por escrito, en el otro sumario del Yak-42, el referido a la contratación del vuelo—, a pesar de que fue él quien encomendó personalmente al general Navarro que se hiciera cargo de las identificaciones y dio instrucciones en el tanatorio de Trabzon al general José Antonio Beltrán, que comparecerá como testigo, para que agilizara la repatriación de los cadáveres.

Después de que las pruebas de ADN demostrasen que todas las identificaciones del equipo enviado por Trillo eran erróneas, la defensa de Navarro se basa en culpar a los responsables turcos, cuya precaución al guardar muestras de los cadáveres permitió destapar el desaguisado.

El fiscal pide cinco años de cárcel para el general, que firmó los certificados de defunción, y cuatro y medio para los oficiales, que elaboraron las necropsias, por falsedad en documento oficial. Lo que no explica el sumario es el porqué de tanta premura. "Sabíamos que había un funeral el día 28 por la tarde y que los cadáveres tenían que estar allí", admitió Ramírez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de marzo de 2009