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El PSE rechazará cualquier radicalismo lingüístico en el pacto con los populares

El PP considera que López teme ser acusado de "enemigo del euskera"

Las buenas vibraciones y los avances que socialistas y populares han constatado en las cuatro reuniones negociadoras (dos de ellas públicas y las otras dos discretas) que han mantenido hasta la fecha no implica que el camino se encuentre allanado por completo. Ni la elección de la Mesa del Parlamento está cerrada, más allá de la voluntad de que ambos sumen mayoría en el órgano de gobierno de la Cámara, controlando tres de sus cinco puestos, ni en todas las materias susceptibles de acuerdo el lenguaje se ha aproximado de igual modo. Una de estas cuestiones es el capítulo de políticas lingüísticas, un "asunto sensible" para los socialistas, en el que quieren tener un especial cuidado, y, al tiempo, una de las materias prioritarias en que el PP quiere se haga más visible el cambio en Euskadi.

El euskera supone un "asunto sensible" para las dos formaciones

José Antonio Pastor, miembro de la comisión negociadora socialista y líder del PSE en Vizcaya, asegura que los populares no trasladaron en la última reunión "posturas maximalistas" en este capítulo. El PNV ha explotado rápidamente la decisión del Partido Popular de sumar el pasado martes sus votos a la propuesta "contra la discriminación lingüística" presentada en el Congreso por la diputada de UPyD, Rosa Díez. Los peneuvistas sostienen que el PP "impondrá finalmente a los socialistas vascos las tesis lingüísticas de Rosa Díez".

Pastor admite que en esa materia su partido va a mostrarse extremadamente vigilante para que el documento de bases que finalmente acuerden las dos formaciones no deslice planteamientos radicalizados.

Los populares ven lógico que a medida que avanzan las posibilidades de cerrar un acuerdo escrito el PSE muestre sus reticencias en algunas cuestiones hasta saber "a qué se comprometen". "Hemos avanzado y, aunque en algunas cuestiones estamos más cerca, en otras seguimos alejados", apunta uno de los negociadores por parte popular, quien reconoce que la política lingüística es una de las materias en las que existen todavía distancias entre ambas partes.

Los socialistas prefieren evitar grandes detalles en este asunto y huyen de cualquier concreción que pueda condicionar la acción del futuro Gobierno de Patxi López, "ni en esa materia, ni en ninguna de las materias" incluidas en el guión pactado en la reunión del pasado miércoles, apuntan fuentes del PSE. Los socialistas basarán su propuesta genérica sobre política lingüística en los planteamientos del documento del Consejo Asesor del Euskera, presentado en marzo pasado, que apuesta por dar pasos de forma "progresiva y flexible", adecuándose a las distintas realidades sociolingüísticas que conviven en Euskadi, pero siempre con "firmeza democrática".

El PP aprecia que los socialistas comparten más su filosofía en lo que respecta al desarrollo y potenciación sociales del euskera y hay más distancias en el aspecto laboral, la exigencia del idioma para determinados puestos de trabajo, uno de los caballos de batalla de siempre de los populares. "Temen que se les acuse de enemigos del euskera y eso es lo que tenemos que despejar", señala un destacado miembro de la dirección del PP. Las dos partes consideran clave para avanzar la próxima semana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de marzo de 2009