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El espionaje en la Comunidad de Madrid

Aguirre quiere cerrar la comisión de los espías pero Rajoy se plantea reabrir la suya

El PP de Madrid ataca a EL PAÍS mientras Cospedal no da por zanjada su investigación

Esperanza Aguirre ha forzado la máquina para cerrar cuanto antes la comisión que investiga el espionaje dentro de la administración regional que preside. Pero Mariano Rajoy no parece dispuesto a seguir esa estrategia y, a través de su secretaria general, Dolores de Cospedal, defendió ayer que la comisión debe investigar para conocer la verdad y, después, el PP decidirá si su propia investigación, que está suspendida, continúa.

El PP de Madrid, que preside Aguirre, lanzó su ofensiva final para enterrar con su mayoría absoluta la comisión que investiga desde hace apenas una semana el espionaje que sufrieron, al menos, tres altos cargos populares: el ex consejero de Justicia Alfredo Prada, el ex presidente de Telemadrid y ex diputado autonómico, Álvaro Renedo, y el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo.

"Cuanto antes se sepa la verdad, mucho mejor", opina la secretaria general

El equipo de Aguirre, a través de tres de sus portavoces en el PP de Madrid y en la Asamblea de Madrid, descalificó desde primera hora de la mañana a EL PAÍS. El consejero de Sanidad y secretario de Comunicación del PP de Madrid, Juan José Güemes, llegó incluso a atribuir delitos a este periódico, ya que sostuvo que los partes de espionaje publicados "se han fabricado en la propia redacción del EL PAÍS o los han comprado, sin el más mínimo contraste con la realidad".

Prada en Chinchón

Los portavoces del PP se basaban en una información del diario El Mundo según la cual los partes de seguimiento contenían errores de bulto como situar a Prada en Chinchón cuando en realidad estaba en León. Para demostrarlo, el periódico rescató las dietas de un escolta de Prada el 13 de abril, fecha que por error transcribió EL PAÍS al hablar de uno de los partes de seguimiento. La fecha real, que consta en los partes de seguimiento que desde hace un mes están depositados en la Fiscalía de Madrid, es del 13 de mayo. Ese día, Prada estuvo en Chinchón, como reflejan los partes y como queda probado por una fotografía que se tomó de aquel acto. En la fotografía aparece Pablo Casado, entonces asesor de Prada.

Casado, diputado autonómico del PP, intervino ayer en la comisión sobre el espionaje para descalificar con saña a EL PAÍS, al igual que su compañero Juan Soler, que lo calificó de "diario sensacionalista con problemas económicos". Casado, sin embargo, ocultó que él mismo estaba en Chinchón el día que los agentes autonómicos espiaron a Prada.

Esta hostilidad con EL PAÍS y sus periodistas -que en el caso de Güemes no es nueva y que provocó hace tres semanas una nota pública de rechazo de la Asociación de Periodistas de Madrid (APM) porque insultó al periodista de este diario Francisco Mercado-, contrasta claramente con la prudencia de la dirección nacional del PP.

El enfrentamiento entre Aguirre y Mariano Rajoy por este asunto llegó a su máximo nivel cuando el líder del PP ordenó a Cospedal que abriera una investigación interna, a la vista de que la presidenta de Madrid se negaba a hacer nada. Después de una gran tensión y varios ataques indirectos entre Aguirre y Rajoy, la presidenta aceptó abrir la comisión de investigación que ahora quiere liquidar rápidamente. El líder respondió concediendo una tregua: dejó en suspenso la comisión interna hasta ver qué salía de la investigación parlamentaria.

Pero el entorno de Rajoy, muy molesto por la actitud agresiva de los aguirristas y sobre todo porque todo parece indicar que los dos principales espiados, Alfredo Prada y Manuel Cobo, miembros de la dirección y cercanos al líder, ni siquiera van a ser escuchados en la comisión, a pesar de que lo han pedido en público y en privado, está esperando para ver qué hace.

Miembros de la dirección aseguran que aún no se ha tomado ninguna decisión, y se esperará a ver cómo acaba la comisión, pero nadie descarta del todo que se reabra la investigación interna para aclarar el espionaje si Aguirre no es capaz de ofrecer una explicación razonable sobre lo que pasó con Prada y Cobo.

De hecho, Cospedal dejó ayer muy claro, aunque no en tono de aviso sino más bien de recordatorio, que su partido no descarta reabrir la investigación. Preguntada por los periodistas, Cospedal dejó claro que los ataques contra la información de EL PAÍS sobre el espionaje, a la que Génova siempre ha concedido credibilidad, no han cambiado la posición de la dirección.

La secretaria general evitó cualquier ataque a los medios, al contrario que sus compañeros de Madrid, no quiso opinar sobre el rechazo de la comisión a que comparezcan Alfredo Prada y Manuel Cobo -"no voy a valorar lo que debe hacer la comisión", dijo- pero sobre todo dejó muy claro que Rajoy quiere que se aclare cuanto antes lo que pasó y no considera resuelto el asunto.

"La dirección nacional del PP tiene que decir que, si al final resultara que es verdad [el espionaje a dirigentes del PP], y si no es verdad mejor, nos parece absolutamente escandaloso e indignante que pudiera haber espionaje por el hecho de militar en un partido político. La dirección nacional tiene que decir que cuanto antes se sepa la verdad de todo, pues muchísimo mejor para todos", señaló Cospedal.

Cospedal no descartó ni mucho menos reabrir la investigación interna que, recordó, está suspendida y no cerrada. "Cuando termine la comisión de la Asamblea de Madrid, entonces el partido tomará su decisión".

Cospedal regaló al micrófono un poético lapsus cuando dijo que el PP nacional opina lo mismo que el PP de Madrid. Lo dijo en un tono que le obligó a aclarar a continuación que "son el mismo partido, lógicamente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de marzo de 2009